ONU Comercio alerta: la IED sube en 2025, pero la inversión productiva no despega

La inversión extranjera directa mundial creció 14 % en 2025, según ONU Comercio.
  • 02/02/2026 00:00

La inversión extranjera directa mundial creció 14% en 2025 y alcanzó $1,6 billones, impulsada por centros financieros y megaproyectos tecnológicos. Sin embargo, Unctad advierte que la recuperación es desigual y frágil, con riesgos persistentes de concentración y bajo impacto en desarrollo de cara a 2026

La inversión extranjera directa (IED) mundial registró en 2025 un crecimiento de 14 %, hasta alcanzar los $1,6 billones, de acuerdo con estimaciones preliminares de la ONU Comercio y Desarrollo (Unctad). El repunte puso fin a dos años consecutivos de retrocesos, pero lejos de disipar las incertidumbres, confirmó que la recuperación de los flujos de capital productivo sigue siendo débil, desigual y altamente concentrada.

El propio informe de Unctad advierte que las cifras agregadas sobreestiman el verdadero dinamismo de la inversión. Una parte sustancial del aumento respondió a flujos canalizados a través de centros financieros internacionales, más que a nuevos proyectos productivos sobre el terreno. Del incremento total registrado en 2025, más de $140.000 millones se explican por estos “flujos conducto”. Excluyéndolos, la inversión extranjera directa mundial habría crecido apenas alrededor de 5 %, una señal clara de que la actividad subyacente continúa rezagada.

Indicadores en rojo: menos fusiones, menos proyectos, menos financiamiento

La fragilidad del entorno inversor global se refleja con nitidez en los principales indicadores. En 2025, el valor de las fusiones y adquisiciones transfronterizas cayó 10 %, afectado por la incertidumbre macroeconómica, el endurecimiento de las condiciones financieras y el aumento de las tensiones geopolíticas.

A ello se sumó un fuerte retroceso en la financiación internacional de proyectos, que disminuyó 16 % en valor y 12 % en número de operaciones. Con este resultado, este segmento acumula cuatro años consecutivos de caídas, situándose en niveles que no se observaban desde 2019, antes del impacto de la pandemia y de la posterior disrupción de las cadenas globales de valor.

Los proyectos de nueva planta (greenfield), tradicionalmente asociados a creación de empleo y transferencia tecnológica, tampoco escaparon a la tendencia negativa. En 2025, el número de proyectos cayó 16%, aunque el valor total anunciado se mantuvo elevado gracias a un grupo reducido de megaproyectos, lo que refuerza la concentración de la inversión en pocos actores y territorios.

Economías desarrolladas captan el rebote

La recuperación de la IED fue profundamente asimétrica. Las economías desarrolladas concentraron la mayor parte del repunte, con un aumento de 43 % en los flujos, hasta alcanzar los $728.000 millones. Europa y los centros financieros internacionales fueron los principales motores de este crecimiento.

Dentro de la región, la Unión Europea destacó con un incremento de 56 %, impulsado por grandes adquisiciones transfronterizas y por la reactivación de economías clave como Alemania, Francia e Italia. Estas operaciones elevaron significativamente los montos registrados, aunque no siempre se tradujeron en nuevas capacidades productivas.

En contraste, la inversión extranjera directa hacia las economías en desarrollo se contrajo 2 %, hasta $877.000 millones. El impacto fue especialmente severo en los países de menores ingresos: tres cuartas partes de los países menos adelantados registraron flujos estancados o en retroceso, profundizando las brechas de financiamiento para el desarrollo y limitando su capacidad de insertarse en las nuevas dinámicas económicas globales.

Centros de datos y semiconductores: capital concentrado en la economía digital

Uno de los rasgos más destacados del mapa de inversión de 2025 fue la creciente concentración sectorial en actividades de alto contenido tecnológico. Según Unctad, los centros de datos captaron más de una quinta parte del valor global de los proyectos greenfield, con anuncios que superaron los $270.000 millones, impulsados por la rápida expansión de la inteligencia artificial, la computación en la nube y las redes digitales.

Francia, Estados Unidos y Corea del Sur se posicionaron como los principales países anfitriones de estos proyectos, mientras que economías emergentes como Brasil, India, Tailandia y Malasia también lograron atraer inversiones relevantes en este segmento.

De forma paralela, el valor de los nuevos proyectos en el sector de semiconductores aumentó 35%, reflejando los esfuerzos de los países por asegurar cadenas de suministro estratégicas en un contexto de rivalidades tecnológicas y reconfiguración industrial.

El contraste fue evidente en los sectores intensivos en cadenas globales de valor expuestos a aranceles y tensiones comerciales. En actividades como textiles, electrónica y maquinaria, el número de proyectos cayó 25 %, evidenciando el impacto de la fragmentación comercial y del aumento de los costos de producción.

Aunque las inversiones tecnológicas contribuyeron a sostener las cifras globales, Unctad advirtió que su efecto de arrastre sobre las economías locales sigue siendo limitado. El organismo insistió en que las políticas públicas deben conectar la infraestructura digital con capacidades productivas locales, innovación, empleo y creación de valor interno, para evitar que estas inversiones operen como enclaves con bajo impacto estructural.

Infraestructura y energías renovables pierden tracción

Otro punto débil del panorama inversor global fue la caída de la inversión internacional en infraestructura, que se redujo 10 % en 2025. El retroceso estuvo liderado por el sector de energías renovables, en un contexto de revisión de riesgos de ingresos, cambios regulatorios y mayor cautela por parte de los inversionistas.

Si bien los inversores locales comenzaron a cubrir parcialmente el vacío, con una recuperación de los proyectos liderados internamente, Unctad advirtió que esta tendencia podría profundizar las brechas en aquellos países que dependen del financiamiento internacional para desarrollar infraestructura a gran escala, especialmente en transporte, energía y conectividad.

América Latina ante el nuevo mapa de inversión

En medio de este escenario de recuperación frágil y concentración del capital, América Latina y el Caribe enfrentan el desafío de reposicionarse en el mapa global de inversiones. Durante el Foro Económico de América Latina, celebrado los días 28 y 29 de enero en Panamá, la secretaria general de Unctad, Rebeca Grynspan, subrayó que la integración regional es un factor decisivo para mejorar la capacidad de negociación y atraer inversión productiva.

“Si nos unimos tendremos mayor capacidad de negociación”, afirmó Grynspan, replicando palabras del presidente de Panamá, José Raúl Mulino. La funcionaria destacó que la región cuenta con insumos esenciales para las dos grandes transiciones que definen la economía global: la transición energética y la transición digital, además de credenciales políticas, demográficas y ambientales que la posicionan como un actor estratégico.

“Esta es una región diversa, pero que tiene que estar unida en su diversidad. Sabemos que este no es un mundo para caminar solos; la división nos hace a todos más frágiles”, señaló, citando al presidente de Brasil, Luiz Inácio “Lula” da Silva.

En un contexto donde la geopolítica y la geoeconomía están más entrelazadas que nunca, Grynspan sostuvo que “nuestra geografía es más permanente que nuestras diferencias” y que, en el escenario actual, pesan más la cercanía entre los pueblos, la conectividad y los corredores logísticos que los debates ideológicos.

Para Unctad, “la integración regional no es solo una aspiración política, sino una cuestión de relevancia estratégica para nuestra región”. En un mundo de flujos de inversión volátiles y crecientemente concentrados, fortalecer la cooperación regional aparece como una de las pocas herramientas capaces de mejorar la competitividad, ampliar la capacidad de negociación y transformar la inversión extranjera en desarrollo sostenible y valor agregado local.

Rebeca Grynspan
Secretaria General de la Unctad
Si nos unimos tendremos mayor capacidad de negociación...La integración regional es una cuestión de relevancia estratégica para nuestra región”,