Panamá alista nuevas áreas protegidas para la pesca artesanal

Personal de la Arap junto a pescadores revisan la ubicación geográfica de los tres polígonos de comanejo vigentes (Veraguas, Panamá y Los Santos). Cedida | ARAP
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  • 21/10/2026 15:50

Tras el éxito en Pixvae, Boná y Los Santos, la Arap avanza en la creación de nuevos polígonos de pesca responsable

La Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá (ARAP) evalúa la expansión de las Zonas de Comanejo para la Pesca Responsable en el territorio nacional, un esquema de gobernanza participativa entre el Estado y las comunidades costeras que recientemente fue reseñado por la revista digital especializada The Water Diplomat.

La publicación destaca el trabajo de las biólogas Ynés Sánchez y Liz Montilla del Departamento de Manejo de la Dirección de Ordenación de la ARAP.

El modelo busca distanciar la regulación marina de las imposiciones burocráticas tradicionales, integrando los datos científicos elaborados por biólogos con el conocimiento empírico e histórico de los pescadores artesanales antes de dictar vedas, zonas de restricción o cuotas de captura.

Actualmente, el país cuenta con tres zonas oficialmente constituidas mediante resoluciones administrativas:

Bahía de Pixvae (Veraguas): Creada mediante la Resolución ADM/ARAP N.° 012 del 3 de mayo de 2019.
Islas Otoque y Boná (Panamá): Reglamentada por la Resolución ADM/ARAP N.° 029 del 19 de junio de 2019.
La Candelaria hasta La Yeguada (Los Santos): Incorporada bajo la Resolución ADM/ARAP N.° 049 del 29 de agosto de 2022.
¿Qué es y cómo funciona una Zona de Comanejo Pesquero?

Históricamente, las vedas y restricciones pesqueras en Panamá provenían de decretos institucionales que no siempre consideraban la realidad de las costas. Las Zonas de Comanejo quiebran ese esquema tradicional para implementar una cogestión del recurso marino: la ARAP y los marineros locales administran el polígono en conjunto.

En este modelo, la autoridad aporta la evaluación biológica y el marco normativo, mientras que la comunidad pesquera ofrece su mapa empírico de migración y captura. El resultado son acuerdos de pesca responsable —como la regulación de tamaños de malla, anzuelos y períodos de reposo reproductivo— que buscan frenar la sobreexplotación sin ahogar la economía costera ni desplazar la mano de obra artesanal.

Integración técnica y conocimiento ancestral

La conformación de estas áreas requiere mesas de trabajo, evaluaciones del esfuerzo pesquero e identificación de especies clave y artes de pesca en cada costa. Las biólogas de la ARAP, Ynés Sánchez y Liz Montilla, lideran el levantamiento de datos técnicos en campo.

La entidad a través de su comunicado de prensa divulgado este miércoles 21 de octubre indican que el comanejo pesquero busca equilibrar la conservación biológica de las especies con la sostenibilidad económica de las familias que dependen directamente del mar.

No obstante, el reto del sistema reside en medir la efectividad socioeconómica del modelo en las comunidades donde ya opera desde hace más de cuatro años y acelerar la creación de los nuevos polígonos de comanejo que se encuentran en fase de estudio.