Panamá analiza su futuro energético ante la volatilidad del mercado del petróleo

Lisnely Valdés, directora de Electricidad de la Secretaría Nacional de Energía. Richard Bonilla | La Estrella de Panamá
Rosilena Lindo Riggs, asesora Global en Energía y Clima para gobiernos, organizaciones internacionales y sector privado y exsecretaria de Energía en Panamá. Richard Bonilla | La Estrella de Panamá
El foro congregó a empresarios y directivos del sector, docentes y estudiantes universitarios. Richard Bonilla | La Estrella de Panamá
Representantes de la empresa privada durante el foro. Richard Bonilla | La Estrella de Panamá
Universitarios en carreras afines al sector eléctrico se actualizaron en torno a los avances y retos del sector. Richard Bonilla | La Estrella de Panamá
Representantes de la ISAE Universidad durante la apertura del foro. Richard Bonilla | La Estrella de Panamá
Estudiantes universitarios durante el foro. Richard Bonilla | La Estrella de Panamá
  • 14/03/2026 03:17

Autoridades y expertos reunidos en un foro analizaron los desafíos de la energía regional y la necesidad de blindar al país mediante la integración regional y una nueva estrategia de seguridad ante la inestabilidad global

La inestabilidad en el Medio Oriente y el cuello de botella logístico en el Estrecho de Ormuz han encendido las alarmas en el sector energético panameño.

Ante este escenario de precios volátiles, autoridades y expertos se reunieron este viernes 13 de marzo en la ciudad capital en el foro “Energía en Panamá: decisiones, desafíos y el futuro regional”, para analizar la hoja de ruta de una nación que busca blindar su economía mediante la eficiencia y la integración.

Durante el encuentro, Lisnely Valdés, directora de Electricidad de la Secretaría Nacional de Energía (SNE), destacó la importancia estratégica de la eficiencia energética como eje de la política pública.

“Desde la Secretaría de Energía queremos impulsar siempre ese concepto como base, como pilar”, afirmó Valdés. Resaltó que, al observar el contexto actual, “definitivamente estamos en un momento en que incluso la posibilidad de las interconexiones regionales nos van a permitir hablar con una mejor perspectiva de lo que es seguridad energética”.

“Nosotros tenemos que entender que lo que estamos viviendo hoy, expuestos nuevamente a una volatilidad de precios, no es algo que vive solamente Panamá, sino toda la región centroamericana. Nuestros hermanos también tienen una condición de importadores netos de combustibles, como es el caso de Panamá”, expresó la funcionaria.

En este sentido, Valdés subrayó que fortalecer la región permite que esta sea cada vez más segura e independiente.

Actualización del Plan Energético Nacional

En su disertación, la directora mencionó el lanzamiento, realizado hace una semana, de la Comisión del nuevo Plan Energético Nacional (PEN).

Valdés recordó que, si bien la última revisión del plan fue en 2015, existe una Agenda de Transición Energética vigente con metas claras a 2030. Afirmó que se trata de un trabajo paralelo, diseñado para responder a las disrupciones actuales: “Esto es un instrumento que se alimenta, precisamente, de la opinión de todos los sectores, no solamente del sector energía”.

“Definitivamente, la energía es un pilar para muchas actividades económicas del país; nuestra visión sobre todo es la de impulsar desarrollo económico, sí, (pero) desarrollo económico sostenible también; y eso no lo podemos perder de vista. No podemos perder el foco en esos conceptos”, enfatizó.

El factor geopolítico: el Estrecho de Ormuz

Por su parte, Rosilena Lindo Riggs, asesora global en energía y clima y exsecretaria de Energía en Panamá, ofreció un panorama sobre la complejidad del sistema global. “Hemos venido hoy para conversar un poco sobre lo que está pasando en el planeta con respecto a las energías, y no solo las renovables, sino en general”, señaló.

Lindo Riggs advirtió que la geopolítica actual influye directamente en las políticas nacionales. Citó ejemplos históricos como la Primavera Árabe y la guerra entre Rusia y Ucrania, vinculándolos con el actual conflicto entre Estados Unidos, Irán e Israel.

“Este conflicto está invitando a todos a hacer una reflexión de cómo planificamos, cómo producimos y cómo facilitamos el acceso a los recursos energéticos”, apuntó. Aseguró que existen fuerzas contrastantes que buscan inclinar la balanza del recurso hacia potencias como Estados Unidos o hacia una nueva distribución en el Oriente Medio.

Sobre el impacto directo en la región, la exsecretaria fue enfática en cuanto a la parálisis en instalaciones de gas en Catar y Arabia Saudita: “Definitivamente, por ese movimiento en la disminución de tránsito de los buques que transportan petróleo y gas por el Estrecho de Ormuz. Casi el 20 % de todo el gas que se distribuye a nivel mundial, ya no puede salir. El 25 % de todo el petróleo que se distribuye a nivel mundial y que va mayormente para Asia, no puede salir. ¿Qué significa eso para nosotros acá en Latinoamérica? ¿Cómo la retención parcial de estas refinerías impacta el precio de nuestra comida, impacta la accesibilidad a tecnologías de las renovables?”, analizó.

El 5 de marzo, la Secretaría Nacional de Energía anunció que “durante los próximos 14 días, el ajuste en los precios representa aproximadamente $5.4 millones adicionales en el costo total del combustible que se consumirá en el país”, y advirtió el reto estructural y la volatilidad externa que enfrenta el país debido a su dependencia a la importación que roza el 100 % en derivados del petróleo. El consumo anual del país ronda los 700 millones de galones.

La ruta hacia la autonomía: biocombustibles y renovables

El foro concluyó con un llamado a la acción inmediata a través del panel “Biocombustibles y energías limpias”, donde los especialistas coincidieron en que la diversificación de la matriz energética es la única defensa real contra las crisis externas.

Cristina Thayer, de la Asociación Industrial de la Caña de Azúcar de Panamá (Azucalpa), subrayó el potencial de los biocombustibles producidos localmente como una herramienta para reducir la dependencia de la importación de derivados del petróleo, lo que a su vez dinamizaría el sector agroindustrial panameño.

Por su parte, Nanik Singh, de la Cámara Panameña de Energía Solar, y Harold Hernández, de InterEnergy, enfatizaron que la tecnología solar y las fuentes renovables no convencionales han dejado de ser “alternativas” para convertirse en necesidades de seguridad nacional.

La conclusión colectiva fue clara: para que Panamá logre un desarrollo económico sostenible y mitigue el impacto de conflictos en puntos geográficos distantes como el Estrecho de Ormuz, es imperativo acelerar la inversión en infraestructura verde y fomentar alianzas público-privadas que garanticen un acceso a la energía más equitativo, limpio y, sobre todo, soberano.