Panamá blinda su red eléctrica: realiza licitación estratégica para desconectar el sistema de los combustibles fósiles

  • 19/03/2026 00:00

Bajo la presión de la crisis en Medio Oriente, el Gobierno ejecuta este jueves una contratación histórica a largo plazo. La meta: sustituir el búnker y el diésel por ´precio fijo’ y asegurar la estabilidad operativa hasta 2038

En un escenario global convulso, donde la crisis en el Medio Oriente ha derivado en aumentos constantes en el costo de los combustibles, Panamá ha decidido mover una pieza fundamental en su tablero estratégico. El secretario Nacional de Energía, Rodrigo Rodríguez, anunció que este jueves 19 de marzo se llevará a cabo una de las licitaciones más importantes del país: la Contratación a Largo Plazo del Suministro de Potencia Firme y Energía exclusivo para Centrales Existentes.

Este proceso técnico no es una medida aislada, sino el eje de una reconversión del plan estratégico nacional. El objetivo central es desplazar el uso de combustibles líquidos pesados, como el búnker o el diésel, y transicionar hacia fuentes de generación más amigables y eficientes, como el gas natural o el gas licuado, entre otros, según detalló el alto funcionario en el congreso Renpower Centroamérica 2026 Triángulo Sur: Panamá, Costa Rica y Nicaragua, que se lleva a cabo en la ciudad de Panamá, el 18 y 19 de marzo.

El fin de la dependencia del mercado ‘spot’

Durante años, el sistema panameño ha estado expuesto a la volatilidad de los precios variables y la indexación de costos. Sin embargo, la Secretaría de Energía busca ahora establecer un esquema de “compra de energía a precio fijo donde pueden participar todas las plantas renovables”.

Rodríguez fue enfático al explicar que la meta de esta licitación es “independizar de esos vaivenes que podemos tener o tener contratos asociados a plantas térmicas que también dependen de combustibles fósiles y que también tienen que indexar sus precios”.

Con esta licitación, el Gobierno busca contratos firmes que no dependan de la volatilidad internacional, garantizando que el flujo eléctrico para las distribuidoras ENSA, EDEMET y EDECHI mantenga la confiabilidad del sistema bajo reglas uniformes y criterios transparentes.

Ingeniería de la licitación: Tres renglones hacia 2038

La estructura del proceso licitatorio ha sido diseñada meticulosamente para cubrir diferentes necesidades técnicas del Sistema Interconectado Nacional (SIN) a través de tres renglones de contratación específicos:

Renglón No. 1: Potencia Firme con Energía Asociada con Opción de Compra de Energía para el periodo comprendido del 1 de julio de 2026 a 30 de junio de 2038.
Renglón No. 2: Solo Potencia para el período comprendido del 1 de julio de 2028 a 30 de junio de 2036.
Renglón No. 3: Solo Energía para el período comprendido de 1 de julio de 2026 al 30 de junio de 2036.

Un aspecto fundamental de este diseño es la inclusión de un bloque de 12 años destinado a la reconversión de plantas térmicas. Rodríguez aclaró que, aunque se prioriza la sostenibilidad, estas plantas son esenciales por su capacidad de respuesta inmediata ante contingencias. “El sistema necesita flexibilidad y estas plantas tienen esa capacidad de respuesta”, explicó el secretario, subrayando que se busca un esquema de “sostenibilidad para todas las partes”, integrando tanto al plantel térmico con conexión como a las plantas renovables que hoy no cuentan con contratos.

Sostenibilidad y el factor Bioetanol

El análisis del secretario Rodríguez vincula directamente la licitación eléctrica con otra iniciativa clave para la soberanía energética: la introducción del bioetanol E-10 en el transporte. Dado que Panamá depende casi en su totalidad de combustibles fósiles para la movilidad —pues el avance de los autos eléctricos “todavía es muy marginal”—, la diversificación de la matriz es una prioridad estatal.

“Desde la interconexión eléctrica, las licitaciones —de las cuales hay otras que están previstas para 2027 y 2028— y ahora el tema del bioetanol tenemos que fortalecer un rumbo concreto de la política energética de este país”, afirmó Rodríguez. La meta es que al menos el 10 % del combustible utilizado para el transporte provenga de fuentes sostenibles y amigables. No obstante, el funcionario reconoció la realidad del mercado global al admitir que “claro que también el bioetanol depende de lo que ocurre internacionalmente”.

Plan Energético 2026–2040: una hoja de ruta de 15 años

Este despliegue técnico forma parte del inicio de la elaboración del Plan Energético Nacional 2026–2040, anunciado el pasado 5 de marzo. Esta iniciativa busca definir la hoja de ruta para el desarrollo energético de Panamá durante los próximos 15 años, con énfasis en la transición sostenible y el fortalecimiento de la economía. El proyecto es parte de la estrategia del presidente José Raúl Mulino para impulsar un modelo basado en la seguridad energética y la generación de oportunidades económicas.

Durante el acto de lanzamiento, el ministro de la Presidencia, Juan Carlos Orillac, destacó que la prioridad es fortalecer una matriz diversificada y eficiente. “El gobierno que preside José Raúl Mulino está enfocado en invertir en energía limpia. Hemos demostrado que con un crecimiento económico firme y un medio ambiente seguro podemos generar esperanza para el país. Buscamos garantizar la seguridad energética, su uso eficiente y el fortalecimiento de las fuentes renovables”, expresó el ministro.

Un esquema de transparencia y confiabilidad técnica

A finales de enero de 2026, la Secretaría de Energía anunció un esquema que contempla cuatro licitaciones entre 2026 y 2028: dos en 2026, una en 2027 y otra en 2028. La licitación de este jueves es la primera gran prueba de este calendario diseñado para disminuir la volatilidad operativa. “No podemos seguir apostando al mercado spot. Es volátil. La única forma de garantizar estabilidad en las tarifas es con contratos firmes y planificados”, sentenció Rodríguez.

La planificación incluye contratos de hasta 20 años para proyectos nuevos de generación eólica e hidroeléctrica, y contratos de 10 años para plantas existentes, tanto en energía como en potencia. Además, el plan contempla la participación de plantas térmicas no reconvertidas para aportar respaldo operativo bajo condiciones reguladas, un elemento que la Secretaría considera fundamental para mantener la seguridad del suministro ante cualquier eventualidad.

Prioridad nacional y destino de la energía

Finalmente, las autoridades han dejado claro que el diseño técnico y regulatorio de estos procesos no deja espacio para ajustes coyunturales. Durante el anuncio del esquema de licitaciones, Rodríguez insistió en que el enfoque busca proteger a los usuarios regulados: “El objetivo es reducir la exposición a precios altos y variables, con energía a precio fijo, sin indexación, y con respaldo térmico planificado. Lo que se busca es estabilidad para los usuarios”.

Sobre una eventual exportación de la energía contratada, el secretario fue enfático en que el destino prioritario es el mercado interno panameño. “El objetivo es nacional. Si hay excedentes, podrían exportarse siempre y cuando se atienda la demanda nacional primero, pero ese no es el propósito principal”, precisó, reafirmando que la meta final es asegurar “confiabilidad, cobertura e impacto positivo en la tarifa, sin improvisaciones”.

Con la licitación de mañana, Panamá no solo busca energía; busca un sistema resiliente y soberano que permita al país navegar con mayor seguridad los inciertos tiempos de la geopolítica energética global.