Panamá: Carnaval 2026 podría inyectar más de $300 millones en la economía
- 14/02/2026 00:00
La combinación de ocupación hotelera récord, microemprendimiento y actividades culturales posiciona a las fiestas del dios ‘Momo’ como el principal motor económico del país durante el primer trimestre, según economistas y sector hotelero
El Carnaval en Panamá ha dejado de ser únicamente una manifestación de folclor y júbilo popular para transformarse en el evento de mayor peso macroeconómico del primer trimestre del año. Para 2026, las previsiones apuntan a un dinamismo que redistribuye la riqueza de forma masiva desde los centros urbanos hacia las áreas rurales y del interior del país.
Según los economistas Roger Durán y Patricio Mosquera, junto con la visión del sector hotelero representado por Jaime Pons, de la Asociación Panameña de Hoteles (Apatel), la expectativa de derrama económica para los próximos cuatro días de carnavales es sumamente ambiciosa, superando de forma agregada los $300 millones en todo el territorio nacional.
Para los economistas, esta cifra récord se sustenta en un comportamiento de consumo que “detiene al país” en sus actividades habituales para volcarse al gasto en esparcimiento.
Durán señala que solo en la ciudad de Panamá se espera una generación de ingresos de entre $35 y $40 millones, impulsada por una afluencia superior a 160,000 personas. No obstante, afirmó que el corazón de la inyección económica late en el interior del país.
“Si calculamos que más de 150,000 vehículos se movilizan hacia el interior y cada grupo familiar gasta entre $1,000 y $2,000, estamos ante una derrama económica sumamente significativa”, explica Durán, quien sitúa la cifra global fácilmente por encima de la barrera de los $300 millones.
Este análisis es respaldado por Mosquera, quien define el Carnaval como un encadenamiento productivo que beneficia tanto al sector formal como al informal.
Con el desarrollo del Festival Carnavalístico 2026 Volumen Caribe, organizado por el sector privado para estos días de fiesta del dios Momo, se proyecta una derrama económica de $50 millones, es decir, $20 millones más que los $30 millones generados en 2025, explicó Aramis Cornejo, representante de la Asociación de Bares, Restaurantes y Discotecas.
Cornejo precisó que se trata de una estimación basada en los números de asistencia: en 2025 participaron 185,000 personas y para este año se prevé una concurrencia superior a las 300,000.
“Este cálculo se realiza con base en el gasto promedio por persona durante cada día de carnaval. Recordemos que cada jornada contempla dos turnos —mañana y noche—, para un total de nueve turnos en toda la celebración.
Además, se consideran los ingresos generados por microempresarios que venden a lo largo de la ruta del carnaval, incluidos los food trucks, así como la ocupación hotelera en la ciudad, que —según las autoridades del sector— se encuentra actualmente 30 % por encima en comparación con el año anterior”, comentó el representante de Bares, Restaurantes y Discotecas..
Añadió que este año también cuentan con más tarimas y una oferta artística y cultural más amplia: siete artistas internacionales y más de 100 artistas nacionales, lo que atrae una mayor participación y un mayor gasto durante el evento.
Desde la perspectiva del hospedaje, Pons confirma que el panorama es de plena efervescencia. Los hoteles de playa en el interior del país, así como en las regiones de Azuero, Chiriquí y Bocas del Toro, reportan una ocupación que roza el 100 %, especialmente entre el sábado y el martes de Carnaval
En contraste, explicó que la ciudad de Panamá mantiene una ocupación de entre 45 % y 50 %, una cifra que, aunque inferior a la del interior del país, refleja un crecimiento sostenido.
Pons destaca que la capital cuenta con la infraestructura más robusta del país, con una oferta de entre 25,000 y 30,000 habitaciones, lo que representa una valiosa oportunidad para futuras estrategias de mercadeo internacional.
De hecho, el representante de Apatel señala que en propiedades específicas se ha registrado un crecimiento del 11 % en la ocupación en comparación con 2023, además de un aumento adicional de hasta 5 % este año, lo que evidencia un sector en franca recuperación y expansión.
A pesar de este éxito tangible, persiste el desafío de la medición técnica. Durán y Mosquera coinciden en que la falta de indicadores oficiales precisos obliga a realizar estimaciones “a grosso modo”. Para profesionalizar este registro, Durán propone utilizar la facturación electrónica de la Dirección General de Ingresos (DGI), lo que permitiría agrupar las ventas de estos cuatro días y compararlas con el crecimiento interanual. No obstante, advierte que la economía informal —que no emite facturación electrónica— representa el principal reto estadístico.
Por su parte, Mosquera señala que la ocupación hotelera es actualmente el indicador más confiable, ya que permite dimensionar el impacto positivo en las zonas rurales que no reciben este flujo de visitantes durante el resto del año.
El debate sobre el costo de la vida durante estas fechas también es ineludible. Fenómenos como el alquiler de viviendas por $1,500 o el aumento en los precios de insumos básicos son vistos por los economistas como una consecuencia natural de la libre oferta y la demanda. Mosquera aclara que, al no ser el Carnaval una necesidad básica, estos picos de precios no tienen una incidencia relevante en la inflación anual del país; se trata de eventos puntuales que el mercado determina ante la alta demanda y la oferta limitada en zonas como Las Tablas o Chitré.
El futuro del Carnaval, según los expertos, radica en su internacionalización. Jaime Pons ve con buenos ojos los esfuerzos de la Alcaldía capitalina y de la Autoridad de Turismo de Panamá (ATP) por vender la festividad como un “producto de exportación”. La meta, explicó, es que el turista extranjero no solo asista a los culecos, sino que extienda su estadía para conocer la oferta autóctona en Azuero, el café de tierras altas en Chiriquí o las playas de Colón.
Esto generaría un aumento en los ingresos de los hoteles, que actualmente ya perciben un incremento de entre 30% y 40% durante la temporada de Carnaval. Pons enfatiza que la logística hotelera ya está en marcha: mayor contratación de personal temporal, compras masivas de insumos y organización de eventos internos que impactan directamente a los pequeños productores locales del interior.
Finalmente, para que Panamá compita con potencias como Brasil o Colombia, Durán advierte que se debe superar la improvisación. Señaló que la falta de servicios básicos, como el agua potable en las zonas de mayor afluencia, constituye un obstáculo para atraer al turista de alto perfil que busca comodidad además de cultura.
“La estrategia debe ser integral: aprovechar el Hub de las Américas, potenciar programas como el Stop Over y consolidar una marca país que posicione al Carnaval de Panamá como una cita obligatoria en el calendario global. Con la planificación adecuada, esta festividad no solo será el sustento temporal de miles de familias, sino el pilar de un turismo sostenible que genere beneficios durante todo el año”, concluyó el economista.