Panamá, Guatemala y El Salvador lideran el impulso económico de la región hacia 2027
- 12/10/2026 00:00
La combinación de inversión logística, conectividad y consumo privado convierte a este bloque centroamericano en un polo de confianza para los mercados, aunque persisten desafíos en sostenibilidad fiscal e informalidad, sumados a la volatilidad del petróleo y las altas tasas de interés
A pesar de un entorno internacional complejo, Centroamérica se ha consolidado como un bloque resiliente, con países como Panamá, Guatemala y El Salvador mostrando resultados superiores al promedio regional. Así lo explicó la directora de Investigaciones Económicas, Sectoriales y de Mercado del Grupo Cibest, Laura Clavijo, durante un análisis sobre las perspectivas económicas de la región y los factores que marcarán la inversión y el crecimiento hacia 2027.
“El desempeño de Panamá, con una proyección de crecimiento cercana al 4% en 2026, refleja la capacidad del país para capitalizar su posición logística y el dinamismo del Canal, mientras que Guatemala y El Salvador muestran un impulso sostenido gracias al consumo privado y la inversión”, afirmó Clavijo.
La economía panameña mantiene un desempeño superior a las estimaciones iniciales, lo que llevó al Fondo Monetario Internacional (FMI) y al Banco Mundial a elevar sus perspectivas de crecimiento para 2026.
El FMI prevé que el producto interno bruto (PIB) de Panamá crezca alrededor del 5% este año (frente al 3.8% estimado anteriormente), mientras que el Banco Mundial proyecta una expansión del 4.2% (superando su cálculo previo del 3.9%). Para el resto de la región, el Banco Mundial calcula que la economía de El Salvador crecerá un 4.5% y la de Guatemala un 3.7%.
El FMI divulgó su estimación para Panamá tras la misión de consulta del Artículo IV de 2026, dirigida por Naomi Griffin, en la que se evaluó la situación macroeconómica, las finanzas públicas y el sistema bancario. El organismo recordó que el PIB real del país creció un 4.4% en 2025, impulsado por la normalización de las operaciones del Canal y por la pérdida paulatina del impacto del cierre de la mina Cobre Panamá.
Durante el primer semestre de 2026, la actividad económica cobró mayor impulso debido al incremento en el tránsito por el Canal, la ampliación de las conexiones aéreas, el turismo y los servicios conexos, factores que compensaron una demanda interna más moderada. El PIB panameño se expandió un 5.5% en el primer semestre de 2026 en comparación con el mismo periodo de 2025, registrando un repunte del 6.4% interanual únicamente en el segundo trimestre.
Para el mediano plazo, el FMI considera que las perspectivas de Panamá siguen siendo favorables, con una tasa de crecimiento estimada de entre 4% y 5%, sustentada en la inversión asociada al Canal, el fortalecimiento de la conectividad y la expansión del sector servicios. No obstante, advirtió sobre riesgos externos e internos, entre los que figuran la desaceleración del comercio mundial, condiciones financieras más estrictas, el alza en los precios de los combustibles y tensiones sociales o jurídicas vinculadas a concesiones portuarias y a Cobre Panamá.
Más allá del panorama panameño, Clavijo destacó que el consumo privado continúa siendo un pilar fundamental en la economía regional. Tras la pandemia, los hogares han sostenido un nivel de gasto elevado, estimulado por subsidios y por el crecimiento de la clase media, lo que ha permitido dinamizar sectores como servicios, recreación y entretenimiento.
De forma paralela, la inversión ha cobrado fuerza en Guatemala y El Salvador, empujada por proyectos logísticos y agroexportadores. “La combinación de un consumo interno robusto y una inversión estratégica ha sido clave para que Centroamérica mantenga su competitividad en medio de un contexto global desafiante”, explicó la especialista.
No obstante los avances, la directora de Cibest advirtió que la región enfrenta retos estructurales como la informalidad laboral, -que en algunos países supera el 50%-, la alta dependencia de las remesas (especialmente en El Salvador y Guatemala) y la urgencia de garantizar la sostenibilidad fiscal tras los altos niveles de deuda pública acumulados en la pandemia.
A esto se suman presiones internacionales como la inflación global, acentuada por el conflicto en Medio Oriente y la volatilidad del petróleo. Asimismo, el ciclo alcista en las tasas de interés por parte de la Reserva Federal de los Estados Unidos encarece el financiamiento y reduce el interés por activos de riesgo en mercados emergentes.
Hacia los próximos años, Clavijo proyecta que el dinamismo en Panamá, Guatemala y El Salvador se mantendrá, aunque condicionado a la evolución de la inflación y las tensiones geopolíticas.
“La región ha demostrado resiliencia y capacidad de adaptación. Si logra consolidar políticas fiscales responsables y atraer inversión hacia sectores estratégicos, podrá sostener un crecimiento inclusivo hacia 2027”, concluyó.
El análisis dejó de manifiesto que, aun ante fricciones comerciales y ajustes monetarios a escala global, Centroamérica se posiciona como un espacio firme para la inversión, con Panamá a la cabeza tras las recientes revisiones de sus proyecciones de crecimiento.