Panamá lanza su Plan Energético 2026-2040 con enfoque en soberanía y empleo

Este jueves, la Secretaria de Energía lanzó el Plan Energético 2026-2040. Richard Bonilla | La Estrella de Panamá
  • 05/03/2026 16:36

El plan se desarrollará durante los próximos 18 meses e incluirá espacios de participación con instituciones públicas, sector privado, academia y organizaciones de la sociedad civil

En un acto para marcar la planificación estratégica en el sector energético, el Gobierno oficializó el inicio del proceso de elaboración del Plan Energético Nacional (PEN) 2026-2040.

El Ministro de la Presidencia, Juan Carlos Orillac, y el Secretario Nacional de Energía, Rodrigo Rodríguez Jaramillo, delinearan las prioridades de una administración enfocada en la seguridad energética, la generación de empleo y la reducción de la dependencia externa.

Para Orillac, la Secretaría Nacional de Energía, entidad adscrita a su despacho, tiene la misión crítica de definir un rumbo que no solo sea técnico, sino que garantice un crecimiento económico firme en armonía con un medio ambiente seguro.

El Ministro fue enfático al señalar que este gobierno no cree en planes que terminan engavetados. Por el contrario, destacó que la planificación es una herramienta de confianza para el inversionista y de bienestar para el ciudadano, razón por la cual se ha fortalecido la dirección de planificación en el Ministerio de Economía y Finanzas para elevar la calidad de las decisiones públicas

Richard Bonilla | La Estrella de Panamá

Durante su intervención, el ministro de la Presidencia destacó tres pilares de acción inmediata como son la interconexión eléctrica entre Colombia y Panamá y la producción de bioetanol.

“El bioetanol no es solo ambiental, sino profundamente económica: se estima que podría generar unos 30,000 empleos directos e indirectos y retener en el país aproximadamente $70 millones que hoy se fugan en la compra de derivados importados”, expresó Orillac.

Añadió que “el nuevo esquema de licitaciones eléctricas, diseñado para dar certeza al mercado sobre qué se comprará y cuándo, priorizando la competitividad y la diversificación de la matriz”.

Por su parte, el Secretario Nacional de Energía aportó la visión técnica y los desafíos urgentes que justifican la creación de este nuevo plan a 15 años.

Rodríguez explicó que, a diferencia del plan anterior proyectado a 2050, el PEN 2026-2040 apuesta por un periodo más corto para adaptarse a la vertiginosa velocidad con la que cambian la tecnología y la geopolítica.

Recordó que la energía es un componente estructural que incide directamente en el gasto de los consumidores y el desempeño logístico del país.

En ese sentido, advirtió sobre la vulnerabilidad de Panamá, que importa el 70% de su energía, una realidad que se ha visto agravada por los recientes conflictos en Medio Oriente.

“Según datos oficiales, el diferencial de precios por estas tensiones externas representa un sobrecosto de 5.4 millones de dólares mensuales para la sociedad panameña”, confesó el secretario de Energía.

Richard Bonilla | La Estrella de Panamá

El Secretario fue tajante al afirmar que el objetivo no es solo la “suficiencia energética”, sino avanzar hacia la “autosuficiencia”.

Si bien reconoció que la dependencia de los combustibles no se eliminará de la noche a la mañana, el plan busca disminuirla y estabilizar los precios mediante la coexistencia de fuentes renovables y térmicas.

Además, dijo, el PEN 2026-2040 pone el foco en la equidad social, comprometiéndose a cerrar la brecha para las más de 50,000 familias que hoy viven sin electricidad.

“Para lograrlo, la gestión de datos, el uso de redes inteligentes y la inteligencia artificial serán herramientas fundamentales en la modernización de las redes de transmisión y distribución”, confesó Rodríguez.

El ministro de la Presidencia y el secretario de Energía concluyeron que los próximos 18 meses de trabajo participativo serán cruciales.

Recalcaron que el Plan Energético Nacional 2026-2040 se construirá escuchando a la academia, a los territorios y a la empresa privada, asegurando que el documento final sea trazable, metodológico y, sobre todo, una herramienta de “realidad” y no de “fantasía” para el progreso de Panamá.