Panamá y la FAO trazan hoja de ruta para fortalecer el agro hasta 2030

Uno de los puntos en los que hizo énfasis el canciller fue la necesidad de que la cooperación internacional deje capacidades instaladas en el país. Cedida
  • 31/08/2026 14:25

El canciller Javier Martínez-Acha destacó la seguridad alimentaria y la cooperación internacional como elementos estratégicos para reducir las vulnerabilidades del país

El agro debe ser visto como una inversión estratégica para Panamá y no solamente como una actividad productiva. Esa fue una de las principales ideas planteadas por el ministro de Relaciones Exteriores, Javier Martínez-Acha Vásquez, durante la firma del Acuerdo Marco de Programación por País Panamá-FAO 2026-2030.

Ante representantes de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), autoridades nacionales, miembros del cuerpo diplomático y organismos internacionales, el canciller destacó la importancia de fortalecer la producción nacional frente a un escenario internacional marcado por conflictos, incertidumbre geopolítica, cambio climático y dificultades en las cadenas globales de suministro.

“El ahorro más seguro que un país puede tener es el agro”, afirmó Martínez-Acha durante su intervención.

Para el ministro, cada hectárea productiva, cada productor que permanece en el campo y cada tecnología incorporada a la producción representan una forma de reducir vulnerabilidades y preparar al país para futuros escenarios de incertidumbre.

La seguridad alimentaria, sostuvo, no debe analizarse únicamente desde la perspectiva de la alimentación. También está relacionada con la seguridad nacional, la estabilidad social, la economía, la protección de los recursos naturales y la soberanía

Panamá y FAO proyectan cooperación hasta 2030

El nuevo Marco de Programación por País establece las áreas prioritarias de cooperación entre Panamá y la FAO para el período 2026-2030.

Entre los temas contemplados están la agricultura y la seguridad alimentaria, nutrición, innovación, digitalización, acción climática, conservación ambiental, desarrollo territorial, agricultura familiar, pesca y acuicultura, bioeconomía y economía azul.

Martínez-Acha planteó que estos sectores deben abordarse de manera conjunta para generar productividad y empleo, fortalecer a las comunidades y, al mismo tiempo, proteger los ecosistemas.

El acuerdo representa una nueva etapa para Panamá y su relación con la FAO que, según destacó el canciller, se extiende por casi 75 años.

“Venimos a renovar una relación que tiene casi tres cuartos de siglo y que ha acompañado a Panamá en algunos de los desafíos más esenciales de su desarrollo”, manifestó.

Cooperación para generar capacidades

Uno de los puntos en los que hizo énfasis el canciller fue la necesidad de que la cooperación internacional deje capacidades instaladas en el país.

Según Martínez-Acha, los proyectos de cooperación deben traducirse en conocimiento, tecnología, instituciones más fuertes y productores con mayores herramientas para enfrentar los desafíos del sector.

“Para nuestro Presidente, la mejor cooperación es aquella que, cuando termina un proyecto, deja algo que permanece: conocimiento, instituciones más fuertes, productores más capaces, comunidades con mayores oportunidades y un país mejor preparado”, afirmó.

El ministro también destacó el trabajo de la FAO en áreas que, aunque no siempre ocupan titulares, tienen efectos directos sobre la población.

Mencionó entre ellas la mejora de los sistemas productivos, la sanidad animal y vegetal, la protección de los bosques, la nutrición, la incorporación de tecnología y el desarrollo de capacidades.

“El multilateralismo también puede trabajar en silencio, lejos de las cámaras, y producir resultados profundamente humanos”, sostuvo.

El desafío de Darién y las comarcas

Durante su intervención, Martínez-Acha hizo referencia a territorios como Darién y las comarcas, donde consideró necesario combinar desarrollo económico y conservación ambiental.

El objetivo, dijo, es demostrar que es posible “prosperar conservando y conservar generando oportunidades”.

La agenda de cooperación contempla precisamente una visión territorial que busca vincular la producción, la conservación de los recursos naturales y las oportunidades para las comunidades.

En este sentido, el canciller defendió una política exterior que tenga una relación directa con las necesidades del país.

“La diplomacia también se construye en el campo, en nuestros mares, en nuestros bosques y en nuestras comunidades”, expresó.

Una política que trascienda 2030

Martínez-Acha planteó además que los objetivos establecidos en el nuevo marco de cooperación no deberían limitarse al periodo 2026–2030.

A su juicio, asuntos como la seguridad alimentaria, la protección de los bosques, los ecosistemas, la producción y el desarrollo territorial requieren políticas de largo plazo y deberían trascender los ciclos de gobierno.

El canciller también agradeció al ministro de Desarrollo Agropecuario, Roberto Linares, y a su equipo por la coordinación para avanzar en esta agenda.

Para Martínez-Acha, el éxito de la cooperación internacional debe medirse por su impacto en la vida cotidiana de la población y no únicamente por los acuerdos que se firman.

“Detrás de cada declaración internacional debe existir, en algún lugar, una persona cuya vida pueda mejorar gracias a ella”, afirmó.

Al cerrar su intervención, el canciller recurrió nuevamente a una metáfora vinculada al campo para describir el alcance del acuerdo entre Panamá y la FAO.

“Cuando la diplomacia siembra conocimiento, cooperación y oportunidades, su mejor cosecha no es un documento. Su mejor cosecha es un país más fuerte, más seguro y más libre para decidir su destino”, concluyó.