Proyecto global impulsará la trazabilidad del marisco panameño en mercados extranjeros
- 24/07/2026 12:57
ARAP y PNUD lanzan proyecto GMC 2 en Panamá para ordenar la pesca de camarón y pelágicos, impactando cadenas de valor globales
Las cadenas de suministro de camarón silvestre y grandes pelágicos, como el atún y el dorado, entrarán en una fase de reestructuración técnica y ambiental tras el lanzamiento oficial en Panamá del proyecto internacional “Integración de cadenas de valor de la pesca marina sostenible en la Economía Azul de los Grandes Ecosistemas Marinos Costeros de la Corriente de las Canarias y el Pacífico Centroamericano” (GMC 2).
La iniciativa, respaldada por financiamiento del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF) por un periodo de cinco años, será implementada bajo la articulación de la Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá (ARAP), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la organización Sustainable Fisheries Partnership (SFP).
El plan regional, que además integra a Guatemala, Ecuador, Marruecos, Mauritania y Senegal, proyecta incidir en la ordenación y gestión de aproximadamente 1,4 millones de toneladas de productos marinos, impactando a cerca de 400.000 personas vinculadas directa e indirectamente a las comunidades costeras de los seis países participantes.
En el plano nacional, las acciones se focalizarán en la pesquería de camarón de arrastre silvestre y en los pelágicos mayores. Ambas líneas constituyen pilares clave en la generación de ingresos por exportación, empleo en zonas vulnerables y abastecimiento del consumo local.
El proyecto busca atender desafíos estructurales en las costas panameñas: la sobreexplotación de recursos marinos, la degradación de hábitats sensibles y la urgente necesidad de adaptar la gobernanza pesquera a los requerimientos de trazabilidad que exigen los principales mercados de destino, como Estados Unidos y Europa.
Durante la presentación de la iniciativa, el administrador general de la ARAP, Eduardo Carrasquilla, sostuvo que el plan representa un mecanismo para institucionalizar una pesca responsable en el país.
“Detrás de cada embarcación hay miles de familias y comunidades costeras que merecen oportunidades de desarrollo, inclusión, bienestar, y que dependen de los recursos acuáticos y océanos saludables”, declaró el funcionario.
Carrasquilla argumentó además que el proceso contempla la incorporación formal de pescadores artesanales, grupos indígenas, mujeres y jóvenes en los espacios de consulta y formulación de políticas pesqueras.
El plan prevé la creación de herramientas de gestión orientadas a fortalecer la sostenibilidad, mejorar la transparencia en la comercialización y promover proyectos de mejora pesquera necesarios para mantener las certificaciones internacionales del sector.