¿Qué lugar ocupa Panamá en inteligencia artificial?
- 21/10/2026 00:00
Panamá obtiene 39.3 puntos en el ILIA 2026 y figura entre los países adoptantes, por debajo de las naciones que lideran la región. El informe identifica brechas en infraestructura, investigación, talento especializado y aplicación de las estrategias nacionales de IA
Panamá avanza en la incorporación de la inteligencia artificial (IA), pero todavía se encuentra por debajo de los países que han alcanzado mayores niveles de madurez en esta tecnología en América Latina y el Caribe. Así lo refleja la cuarta edición del Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA 2026), elaborado por el Centro Nacional de Inteligencia Artificial de Chile (Cenia) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), a través de su Observatorio de Desarrollo Digital.
El país obtuvo 39.3 puntos y quedó ubicado en el grupo de los adoptantes, integrado por naciones que han avanzado en el desarrollo de sus ecosistemas de inteligencia artificial, aunque con diferencias importantes en sus capacidades y condiciones para consolidar esta tecnología.
El ILIA evalúa el grado de madurez de los países a partir de tres dimensiones: factores habilitantes, investigación, desarrollo y adopción, y gobernanza. Con base en estos elementos, clasifica a las naciones en tres categorías: pioneros, adoptantes y exploradores.
Los resultados sitúan a Chile, Brasil y Uruguay en el grupo de pioneros, con puntuaciones superiores a los 60 puntos. Los adoptantes conforman un conjunto de diez países con resultados de entre 35 y 60 puntos, mientras que los siete restantes se clasifican como exploradores, con menos de 35 puntos.
La ubicación de Panamá en el grupo de adoptantes muestra que el país forma parte de las economías que avanzan en la incorporación de la inteligencia artificial, pero que aún presentan diferencias frente a los líderes regionales en cuanto a las capacidades desarrolladas.
Chile, con 71.4 puntos; Brasil, con 68.4, y Uruguay, con 67.0, mantienen las tres primeras posiciones del grupo de pioneros y el liderazgo regional.
Entre los adoptantes, Colombia encabeza la clasificación con 56.8 puntos, seguida de Costa Rica, con 56.0, y Argentina, con 55.6. A continuación figuran Perú (52.7), México (52.0), Ecuador (51.8), República Dominicana (45.1), Panamá (39.3), El Salvador (37.9) y Trinidad y Tobago (35.5).
Panamá se ubica por debajo de siete países de su misma categoría y supera a El Salvador y Trinidad y Tobago. Su puntuación refleja la distancia que aún existe frente a las naciones que encabezan el grupo de adoptantes, aunque la clasificación, por sí sola, no permite determinar cuáles son las capacidades específicas que explican el resultado panameño.
El informe también registra cambios respecto de la edición anterior. Ecuador mejoró su posición, El Salvador se incorporó al grupo de adoptantes y Trinidad y Tobago ingresó directamente en esta categoría en su primera participación en el ILIA.
Entre los exploradores, Bolivia mantiene su posición. El documento explica que esta estabilidad representa una mejora relativa frente a los países que ya formaban parte del índice en 2025, pese a la incorporación de Trinidad y Tobago en esta edición.
Los resultados requieren, sin embargo, una lectura que considere los cambios en la composición y la metodología del índice. El ILIA pasó de evaluar 19 países a incluir 20, además de incorporar nuevos subindicadores. Por esta razón, explica que una caída en la clasificación no implica necesariamente un deterioro del desempeño de un país. También puede responder a modificaciones en la cobertura y en los criterios de medición. El informe señala que, mientras el grupo de pioneros conserva su estabilidad, los movimientos entre adoptantes y exploradores deben analizarse considerando tanto la evolución de los ecosistemas nacionales como los ajustes metodológicos.
Más allá de las posiciones que ocupa cada país, el ILIA 2026 identifica una brecha entre la formulación de estrategias institucionales y su implementación efectiva.
El 85% de los países analizados cuenta con una estrategia nacional de inteligencia artificial vigente o en elaboración, mientras que el 75% dispone de una institución formalmente encargada de liderar esta agenda. Sin embargo, solo Brasil y Colombia cuentan con presupuestos explícitamente asignados en sus instrumentos nacionales.
Los datos muestran que la existencia de estrategias y entidades responsables no siempre está acompañada de recursos presupuestarios identificados para su ejecución. Esta diferencia constituye uno de los desafíos que enfrenta la región para convertir sus planes en capacidades concretas.
La infraestructura de cómputo también evidencia una marcada concentración. Brasil reúne el 87,7% de las unidades de procesamiento gráfico (GPU) y el 92% de la capacidad de procesamiento regional consideradas en el estudio. Esta distribución pone de relieve las asimetrías entre los países y las limitaciones de escala que afrontan aquellos con menor disponibilidad de infraestructura para desarrollar sus ecosistemas de inteligencia artificial.
En investigación y formación se observan avances. El 65% de los países dispone de centros de investigación especializados, más de la mitad ha incorporado la inteligencia artificial en el currículo escolar y los 20 países evaluados cuentan con programas de posgrado.
Pese a estos progresos, el informe advierte que la disponibilidad de habilidades especializadas en el mercado laboral continúa siendo reducida. La formación académica, por tanto, coexiste con dificultades para contar con el talento especializado que requiere el desarrollo y la aplicación de estas tecnologías.
El uso de inteligencia artificial en el sector empresarial también presenta diferencias significativas según la dimensión de las compañías. Las estimaciones del informe sitúan la adopción de esta tecnología en el 27.6% de las grandes empresas, frente al 12.8% de las medianas y el 6.8% de las pequeñas.
La brecha muestra que la incorporación de la IA no avanza de manera uniforme dentro del tejido empresarial. Las grandes compañías registran una proporción de adopción superior a la de las medianas y pequeñas, según los datos recogidos en el estudio.
Durante la sesión de apertura, el secretario ejecutivo de la Cepal, José Manuel Salazar-Xirinachs, señaló que el desafío para América Latina y el Caribe no consiste únicamente en acceder a estas tecnologías, sino en utilizarlas estratégicamente para responder a sus principales necesidades de desarrollo.
“Para América Latina y el Caribe, la cuestión no es solamente cómo acceder a estas tecnologías, sino cómo utilizarlas estratégicamente para abordar nuestros principales desafíos de desarrollo. Una incorporación pasiva no solo puede profundizar dependencias, sino incluso ampliar las brechas y desigualdades existentes en la región”, advirtió Salazar-Xirinachs.
Salazar-Xirinachs también destacó el papel de la Agenda Digital para América Latina y el Caribe (eLAC), que trabaja en iniciativas de conocimiento y monitoreo, herramientas, asistencia técnica y diálogo de políticas, como plataforma para articular la cooperación y fortalecer la participación regional en la gobernanza internacional de la inteligencia artificial.