Silencio corporativo y falta de herramientas gerenciales disparan al 71% la discriminación laboral en Panamá
- 25/06/2026 17:00
Informes de Konzerta y LLYC revelan que el repliegue de las empresas en Panamá y la falta de herramientas en Recursos Humanos elevan el acoso laboral al 71%
El entorno laboral en Panamá experimenta un deterioro severo en materia de convivencia e inclusión. El 71% de las personas trabajadoras en el país afirmó haber sido víctima de algún caso de discriminación en su empleo actual o anterior. La cifra representa un incremento de 16 puntos porcentuales en comparación con los registros de 2025, cuando el indicador se situó en un 55%.
Este repunte de hostilidad coincide con una parálisis operativa dentro de las organizaciones de la localidad. Según el estudio Diversidad en el trabajo, elaborado por la firma de empleo Konzerta tras consultar a especialistas en gestión de capital humano y trabajadores, el 58% de los encargados de Recursos Humanos reconoció que enfrentó problemas vinculados a la discriminación o la falta de inclusión laboral en sus planillas.
Sin embargo, ante la aparición de estos conflictos, la respuesta institucional fue nula en la gran mayoría de los casos. El 82% de los especialistas admitió que no tomó ninguna medida para resolver la problemática dentro de la organización. Adicionalmente, el 64% de estos profesionales confesó que carecía de las herramientas teóricas y operativas indispensables para abordar de forma efectiva las dificultades que se presentaron en sus entornos de trabajo.
El origen del problema parece estar arraigado en las estructuras de toma de decisiones. El 50% de los especialistas en gestión de personal identificó de manera directa que la principal barrera para lograr una inclusión efectiva es la falta de compromiso real por parte de los directivos y altos ejecutivos de las empresas. Esta desconexión provoca que el 54% de las compañías asentadas en el país no ejecute ninguna clase de medida o política interna tendiente a promover la diversidad.
Los abusos reportados en las oficinas y centros de producción locales abarcan múltiples modalidades. Entre los departamentos de personal que aceptaron haber tenido problemas internos, el 73% mencionó casos explícitos de discriminación en la división de tareas productivas, mientras que el 55% registró de forma directa chistes, bromas pesadas o comentarios inadecuados y despectivos hacia los colaboradores con perfiles diversos.
Los momentos de socialización tampoco quedan exentos. El 27% de las áreas de personal identificó maltratos durante los almuerzos corporativos, el 27% recibió quejas formales de trabajadores por exclusión, otro 27% acusó una falta de integración vertical originada por los propios superiores y un 27% reportó de manera abierta episodios de violencia y acoso laboral en sus instalaciones. La regularidad de estos eventos es crítica: el 46% de los encuestados apuntó que estas dificultades ocurrían casi siempre, y un 18% aseguró que los conflictos se manifiestan de forma permanente.
Respecto a los motivos específicos del trato desigual experimentado por la masa laboral panameña, el factor predominante es la exclusión por criterios de edad, que concentra el 59% de las denuncias. Le siguen la discriminación motivada por el color de piel con un 16%, razones asociadas al género con un 13%, limitaciones por discapacidad con un 8% y situaciones ligadas a la orientación sexual de los colaboradores con un 4%.
Diversidad en el Trabajo es un estudio en el que participaron 3,264 personas trabajadoras y especialistas en recursos humanos de Panamá, Chile, Ecuador, Argentina y Perú. La investigación explora diversos aspectos relacionados con la inclusión y la discriminación en el ámbito laboral.
La publicación de ambas investigaciones coincide con las actividades globales y locales por el Mes del Orgullo LGBTIQ+, conmemorado internacionalmente cada 28 de junio. Sin embargo, los hallazgos de los documentos advierten que el respaldo de las marcas hacia esta población se ha vuelto puramente estacional, limitándose a campañas comerciales durante este mes, para luego desaparecer el resto del año en un silencio que deja desprotegidos a los trabajadores.
Este panorama de desprotección local guarda una relación directa con una tendencia corporativa de alcance internacional que la consultora LLYC describe como Rainbow Ghosting en su informe global Orgullo en ‘visto’. El término explica cómo las marcas comerciales e instituciones pasaron de un apoyo masivo e inicial a las políticas de diversidad hacia una retirada progresiva, silenciosa y estacional de sus compromisos públicos.
Los datos masivos recolectados mediante inteligencia artificial indican que el volumen de noticias sobre inclusión y diversidad se desplomó a nivel global en los últimos tres años, con contracciones que rozan el 10% trimestral. En la actualidad, las corporaciones globales de la lista Fortune 500 que sostienen de forma activa y visible políticas de inclusión disminuyeron en un tercio con respecto a los periodos previos. El debate público se redujo tanto que ahora se encapsula casi con exclusividad en el segundo trimestre de cada año, puntualmente durante la conmemoración de junio, reduciendo el impacto real en los meses restantes.
La repercusión de este repliegue de marcas y liderazgos de opinión pública se traduce de inmediato en vulnerabilidad laboral. Al disminuir el respaldo corporativo formal y visible, los discursos de hostilidad y odio en los entornos digitales crecieron un 38%. Peor aún, los sistemas predictivos de inteligencia artificial generativa asimilaron este distanciamiento del mercado laboral: las tecnologías actuales asocian la autonomía y el éxito profesional un 140% más a perfiles de personas cishetero que a colaboradores que pertenecen a las minorías de la diversidad sexual, relegando a estos últimos a casillas de vulnerabilidad asistencial.
El silencio de las organizaciones infunde temor directo sobre los trabajadores en Panamá. El estudio reflejó que el 11% de los talentos se vio obligado a ocultar su orientación sexoafectiva en sus espacios de trabajo. Al desglosar las causales de este ocultamiento, el 42% admitió haberlo hecho por un temor fundado a perder de forma inmediata su puesto de trabajo, mientras que el 58% buscó evadir represalias o discriminación por parte de sus compañeros.
De igual manera, otro 11% de los encuestados reportó que tuvo que esconder su identidad de género en el ambiente productivo. En este grupo, el miedo a quedar desempleado como consecuencia de su identidad asciende al 63% de los casos, mientras que el 34% argumentó razones de seguridad frente a posibles agresiones o marginaciones del entorno laboral.
El análisis concluye que las empresas en Panamá mantienen una brecha profunda entre sus declaraciones formales de principios y las realidades que toleran sus mandos medios en el día a día, dejando desprovistos de contención a siete de cada diez trabajadores del país.