Tarifas al doble o triple: el costo que acecha a Costa Rica tras el freno energético de Panamá
- 26/05/2026 00:00
Mientras el gobierno costarricense descarta riesgos inmediatos, la combinación de sequía extrema por El Niño y los precios de referencia del mercado regional exponen al país vecino a un fuerte impacto tarifario si se mantiene la restricción comercial ordenada por Mulino. El economista y exdirector del IRHE, Fernando Aramburú- Porras, advierte que: Panamá es el único que le puede exportar electricidad a Costa Rica. Exsecretarios piden proteger institucionalidad del mercando ante crisis climática y política
El sector eléctrico de Costa Rica enfrenta una vulnerabilidad económica que amenaza con trasladar su impacto financiero directamente a las tarifas de los consumidores finales. El debate sobre la viabilidad de la matriz regional se intensificó luego de que el presidente de la República de Panamá, José Raúl Mulino, informara en su conferencia del 21 de mayo que ordenó al ministro de Comercio e Industrias, Julio Moltó, suspender temporalmente cualquier plan para incrementar la exportación de electricidad hacia Costa Rica.
“Sé que están solicitando mayor acceso de energía panameña para ser vendida a Costa Rica producto de sus propias necesidades... Ya le pedí al ministro Moltó que le manifestara a las autoridades ticas que por lo pronto no hay venta de energía a Costa Rica. Así de sencillo”, afirmó el gobernante panameño, como respuesta estratégica de la diplomacia panameña ante las recientes declaraciones del gobierno costarricense respecto a disputas comerciales históricas en el sector agropecuario.
Esta restricción política coincide con proyecciones climáticas severas a ambos lados de la frontera. “ Es probable que El Niño se desarrolle pronto (82% de probabilidad en mayo-julio de 2026) y continúe durante el invierno 2026-27 del hemisferio norte (96% de probabilidad en diciembre de 2026 y febrero de 2027)”, advirtió la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés). El Instituto de Meteorología e Hidrología de Panamá (Imhpa) mantiene una alerta por la incursión de un superfenómeno de El Niño y el consecuente déficit de lluvias.
Por su parte, los pronósticos del Instituto Meteorológico Nacional (IMN) de Costa Rica apuntan a que El Niño alcanzará una intensidad fuerte entre septiembre de este año y enero de 2027. Para julio y agosto se prevé un déficit de precipitaciones de un 25% en la Zona Norte Occidental, un 35% en el Pacífico Sur, un 40% en el Valle Central y Pacífico Central, y de hasta un 50% en el Pacífico Norte. Ante esta situación, el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) proyecta una disminución de entre un 15% y un 25% en los caudales de varios ríos, un escenario que podría reducir la generación hidroeléctrica del país en los próximos meses, según señala una publicación de CRHoy, recogida por el Semanario Universidad.
El economista, exministro de Economía y Finanzas y exdirector General del desaparecido Instituto de Recursos Hidráulicos y Electrificación (IRHE), Fernando Aramburú-Porras, destacó que, de acuerdo con los informes, en este momento Panamá no le está vendiendo energía a Costa Rica.
No obstante, coincidió en que este tema adquirirá relevancia cuando el país vecino entre en la época seca, los lagos bajen debido a El Niño y necesiten importar electricidad. “Panamá es el único que está en capacidad de darles; El Salvador no tiene excedentes, Honduras es importador neto, Guatemala ahora mismo está restringido y Nicaragua no participa activamente en este esquema. Panamá es el único que le puede exportar”, aseguró Aramburú-Porras.
Insistió en que si la restricción política se mantiene, Costa Rica tendría que arrancar sus plantas diésel para satisfacer la demanda, lo que elevaría los costos. “También si en efecto tenemos excedentes en el momento que los ticos necesiten energía sí sería un problema, porque habría que ver dónde se coloca ese excedente para no perderlo. Además, Costa Rica es la puerta de entrada al mercado centroamericano; por ahí pasamos. No es un tema fácil, es delicado”, apuntó.
Por su parte, el exsecretario de Energía, Jorge Rivera Staff, señaló que las autoridades deben aclarar si por primera vez en la historia se suspende un programa de intercambio energético por decisión presidencial en respuesta a un diferendo comercial ante la OMC por productos lácteos. Advirtió que, ante la llegada de un superfenómeno de El Niño, los gobernantes no pueden poner en riesgo a su población por tensiones que pueden atenderse mediante canales diplomáticos.
“Dentro del sistema eléctrico regional, la decisión de exportar no depende de una instrucción del Ejecutivo. Sin embargo, si se diera el bloqueo, el excedente que no compra Costa Rica lo podría adquirir otro país de la región”, afirmó Rivera Staff, quien aclaró que Panamá solo exporta el excedente remanente tras cubrir la demanda nacional. Si no hay demanda externa, simplemente esa energía no se produce.
El exsecretario recordó que el Sistema de Interconexión Eléctrica de los Países de América Central (SIEPAC) se rige por un Tratado Internacional firmado en 1996, diseñado con visión de largo plazo para operar basándose estrictamente en factores técnicos y económicos, sin interferencias políticas de turno.
La profundidad del Mercado Eléctrico Regional (MER) fue detallada por Rosilena Lindo, también exsecretaria de Energía, quien explicó que la iniciativa nació formalmente en 1987 con el Primer Protocolo de Acuerdo en Madrid, y recibió su impulso definitivo en 1996 en Guatemala con la firma del Tratado Marco por parte de seis mandatarios de la región.
El MER, dijo, inició su operación completa en 2014, tras culminar el último tramo de línea en Costa Rica. Actualmente cuenta con una infraestructura de 1,800 kilómetros de líneas de transmisión con capacidad para transportar 300 megavatios (MW), donde transaccionan más de 400 empresas generadoras. Bajo este esquema, el MER actúa como un séptimo mercado transversal conectado a las redes locales en los puntos fronterizos de la línea del SIEPAC, donde los Operadores de Sistemas Nacionales coordinan en tiempo real con el Ente Operador Regional (EOR) para viabilizar los flujos físicos y realizar las liquidaciones comerciales mensuales.
Desde su apertura, detalló Lindo, los intercambios regionales experimentaron un crecimiento exponencial, pasando de 700 gigavatios hora (GWh) en 2013 a 3,100 GWh en 2022. Aunque históricamente la mayor parte de las transacciones se concentró en el corredor norte (Guatemala – El Salvador – Honduras), comentó que el intercambio entre Panamá y Costa Rica ha alcanzado volúmenes significativos, consolidando al sistema panameño como un proveedor clave para su vecino durante sequías severas. Lindo precisó que en 2023 Costa Rica sufrió una reducción en su generación renovable y retiró (importó) del nodo panameño alrededor de 469,000 megavatios hora (MWh). En 2024, debido a la prolongación de la época seca, las exportaciones de Panamá hacia el territorio costarricense alcanzaron un récord de 687,400 MWh. Para 2025, las exportaciones registradas desde Panamá hacia Costa Rica marcaron un nuevo hito al alcanzar 1,180,000 MWh, lo que representó el 29% del total de inyecciones al sistema regional, según datos de la Comisión Regional de Interconexión Eléctrica.
Esta flexibilidad comercial, señaló, permite a Panamá colocar electricidad en todo el istmo bajo distintas modalidades: con Guatemala mediante contratos de oportunidad y arbitraje de precios; con El Salvador mediante contratos firmes a largo plazo para abastecer a sus distribuidoras; con Nicaragua para estabilizar los costos internos de distribución; y con Honduras absorbiendo excedentes.
Lindo subrayó que Panamá debe mantener su política de colocar excedentes en el MER, pero advirtió que ante la crisis climática y las tensiones geopolíticas es urgente que el mercado opere como un bloque unificado. “Dividir no es vencer. Seguir cultivando una relación de mutuo beneficio entre vecinos es lo que permitirá modernizar las normativas vigentes y garantizar la confiabilidad del suministro”, puntualizó Lindo.
Tras las declaraciones de Mulino, el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) desmintió riesgos inmediatos de racionamiento mediante un comunicado emitido el 21 de mayo. La entidad aseguró que el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) cuenta con los recursos suficientes para atender la demanda del país y respalda de forma contundente los principios de libre competencia del Tratado Marco del MER. Asimismo, el ICE recalcó que Costa Rica no mantiene contratos firmes de compra de energía con Panamá, por lo cual no está importando electricidad de ese país y proyecta no hacerlo durante lo que resta de 2026. Los países integrantes del MER, añadió la institución, trabajan conjuntamente en el reforzamiento y la modernización del sistema de transmisión eléctrica que sustenta las transacciones entre las seis naciones.
A pesar de estas proyecciones institucionales, el Informe Anual 2025 de la División de Operaciones y Control del Sistema Eléctrico (Docse) del ICE revela que el año pasado Costa Rica importó un total de 180,053.63 MWh a través del mercado regional. De ese volumen, 39,856.65 MWh (22%) se tramitaron en el mercado de contratos, mientras que los 140,196.98 MWh restantes (78%) correspondieron al mercado de oportunidad. Respecto al origen de estos retiros, Costa Rica importó 4,782.81 MWh de Panamá, 20,181.83 MWh de Guatemala, 14,892.01 MWh de El Salvador, y 0.00 MWh de Honduras y Nicaragua. En lo que va de 2026, el país vecino ha importado 141,157 MWh y ha exportado 54,103 MWh, según las cifras reportadas hasta el 21 de mayo por el EOR y recogidas por el Semanario Universidad.
El verdadero impacto financiero para el consumidor costarricense radica en la marcada brecha de precios regulatorios dentro del istmo. Según la información comercial publicada por el EOR, el precio de referencia promedio de la electricidad en mayo sitúa a Guatemala en $239.51 por MWh, a Honduras en $232.00 por MWh, a Nicaragua en $232.72 por MWh y a El Salvador en $182.88 por MWh. En contraste, el precio de referencia de Panamá se ubica en $62.92 por MWh. “En este momento, la energía de Panamá es la más barata de todo Centroamérica”, destacó en el sitio informativo, Jorge Blanco Roldán, ingeniero eléctrico y especialista en el sector energético.
Blanco señaló que la tarifa panameña es muy favorable para pactar contratos en un contexto de precios al alza, y que era el momento oportuno para asegurar ese suministro ante la posibilidad de que El Niño se intensifique. c
El experto reconoció que Panamá posee una robusta capacidad instalada gracias a centrales que operan con gas natural licuado —como la planta Gatún, de 630 megavatios—, lo cual resulta considerablemente más económico que la generación con diésel o carbón empleada en el resto de la región.
El especialista alertó que, aunque la demanda actual no muestra un crecimiento extraordinario, el consumo residencial y comercial se elevará sustancialmente con el inicio de la época de verano debido al uso de aire acondicionado. “Se junta el Fenómeno de El Niño con la sequía y la disminución de los niveles de embalses, pero también un aumento de la demanda por consumo”, advirtió. Esta coyuntura, alertó, incidirá directamente en el cálculo del Costo Variable de Generación (CVG) y, en consecuencia, en las tarifas reguladas del próximo año. Para Blanco, el freno a las exportaciones panameñas impide al ICE consolidar un precio estable para los próximos meses. Si Costa Rica se ve obligada a sustituir la energía barata de Panamá comprando a Guatemala o El Salvador, “el precio va a ser el doble o el triple, por lo que es previsible que suban las tarifas”, advirtió Blanco.