Transformación digital en Centroamérica: el desafío ya no es eficiencia, sino crecimiento
- 16/02/2026 11:32
Marcial González, socio director de Boston Consulting Group para Centroamérica y el Caribe, afirma que la inteligencia artificial y la ciberseguridad marcan la agenda empresarial de 2026 y 2027
Las empresas en Centroamérica y el Caribe enfrentan una nueva etapa en su proceso de transformación digital. El foco ya no está únicamente en eficiencia y reducción de costos, sino en crecimiento, expansión y posicionamiento estratégico, asegura Marcial González, socio director de Boston Consulting Group (BCG) y líder de la firma para la región.
“Todas las compañías están buscando cómo se transforman y cómo crecen. Este año y 2027 tienen mucho foco en eso: en crecer”, explicó González en entrevista con La Estrella de Panamá, durante el Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe 2026, organizado por Banco de desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF).
A diferencia de ciclos anteriores, donde la digitalización se concentraba en optimizar procesos internos, ahora el objetivo principal es generar nuevas avenidas de crecimiento a través de tecnología, datos e inteligencia artificial.
Según González, el primer gran desafío es estratégico. “Tener una visión clara de qué es lo que la compañía quiere hacer suena obvio, pero no es tan obvio”, afirmó.
En un entorno donde surgen nuevas tecnologías y modelos de negocio de forma constante, muchas empresas adoptan iniciativas digitales sin un norte definido. “Hay que tener claro a dónde se quiere llegar, cuáles son los indicadores, en qué tiempo y con qué capacidades”, señaló.
El segundo obstáculo es la ejecución. “Más allá de la visión, hay que hacer que las cosas pasen”, indicó. La transformación digital involucra talento, tecnología, procesos y ecosistemas, y requiere disciplina diaria para que los proyectos converjan hacia los resultados esperados.
El tercer reto es la inteligencia artificial (IA). González reconoce que existe una fuerte inversión en esta tecnología, pero los retornos no siempre son proporcionales. “Se ha hecho una inversión brutal en inteligencia artificial y muchas veces los resultados no están tan claros”, advirtió.
Para el ejecutivo, el problema no es la falta de oportunidades, sino la falta de enfoque. “Hay muchísimos casos de uso, pero muy pocas compañías lo han hecho realmente a escala”, sostuvo.
Su recomendación es clara: priorizar. “Es mejor hacer pocas cosas muy bien, que aplicar inteligencia artificial en 20 lugares y que ninguna dé fruto”, explicó.
Además, subrayó que la tecnología por sí sola no transforma una empresa. “Si no cambia la organización, si no cambian los procesos y la forma de trabajar, la inteligencia artificial termina siendo un juguete bonito al que se le invirtieron millones, pero que no genera un retorno sostenible”, afirmó.
En ese sentido, destacó la importancia de gestionar el cambio cultural, romper silos internos y alinear a los equipos en torno a objetivos concretos de negocio.
La digitalización también amplía los riesgos. González explicó que la ciberseguridad dejó de ser un componente reactivo para convertirse en un elemento estructural de cualquier iniciativa tecnológica.
“Antes se pensaba en ciberseguridad después de desarrollar un producto. Hoy la seguridad entra desde el inicio, es inherente a cualquier desarrollo”, señaló.
También cambió la forma de concebir la protección digital. “Las compañías antes pensaban en ciberseguridad como una fortaleza con murallas grandes. La evidencia muestra que eso es imposible”, dijo.
En lugar de intentar blindarse por completo, las empresas deben asumir que un incidente puede ocurrir. “La pregunta no es si algo va a pasar, sino cuándo. Entonces, hay que prepararse para reaccionar rápido y minimizar el impacto”, indicó.
González observa que la transformación digital es prioridad en toda la región, desde Guatemala hasta el Cono Sur. “Está dentro de las tres principales prioridades de cualquier presidente de compañía”, afirmó.
Sin embargo, algunos sectores marcan el paso. El primero es el financiero. “Los servicios financieros han sido los que primero se aventuraron en el despliegue y experimentación de nuevas tecnologías”, explicó.
También destacan las empresas que interactúan directamente con consumidores finales, impulsadas por la necesidad de personalización y experiencia diferenciada. “Son compañías que buscan sorprender, personalizar y deslumbrar con sus productos y servicios”, agregó.
Más recientemente, sectores como energía y bienes industriales intensifican sus inversiones en tecnología y automatización.
En este entorno dinámico, González considera que el liderazgo tradicional resulta insuficiente. Utiliza una analogía para explicarlo: “Antes el liderazgo era como una orquesta clásica, donde el director marca el ritmo y todos siguen. Hoy se parece más a una orquesta de jazz”.
En ese modelo, el líder actúa como catalizador, permite que los equipos aporten ideas y adapta la estrategia según el entorno y las demandas del mercado.
“Las organizaciones hoy son más ágiles. Nadie sabe exactamente qué va a pasar en los próximos años, entonces el liderazgo tiene que adaptarse en el día a día”, afirmó el líder de Boston Consulting Group a La Estrella de Panamá.
Para González, el sector privado tiene un papel central en el crecimiento regional. “Ellos son los que empujan la frontera del crecimiento”, dijo.
Innovar, desarrollar nuevos productos, entrar en nuevos segmentos y personalizar ofertas requiere inversión y visión estratégica. “Reinventarse no es fácil, pero la competencia obliga a hacerlo”, sostuvo.
En su análisis, cuando las empresas combinan visión clara, ejecución disciplinada y gobernanza adecuada —con responsables directos de la transformación— los resultados comienzan a materializarse.
De cara a 2026 y 2027, González observa un entorno internacional complejo, marcado por tensiones geopolíticas. Sin embargo, considera que ese contexto abre oportunidades para América Latina.
“El mundo está revuelto, pero eso puede ser un oasis para la región”, afirmó.
Mencionó tendencias como el nearshoring y la relocalización de cadenas de suministro, que pueden favorecer a países de Centroamérica y el Caribe. “Tenemos la oportunidad de posicionarnos como una bahía segura para el resto del mundo y desde acá empujar el crecimiento”, señaló.
A su juicio, sectores como energía, servicios financieros y consumo muestran un potencial significativo en los próximos tres o cuatro años.
“Veo entusiasmo en los gerentes y presidentes de compañías. Se vienen buenos años para la región si sabemos tomar esta oportunidad con convicción y foco”, concluyó.