Canciller de Panamá pide una nueva arquitectura de gobernanza mundial ante los desafíos del siglo XXI

‘Carecer de veto no significa carecer de voz. Y tampoco significa carecer de poder’, sostuvo el canciller panameño. Cedida
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  • 01/09/2026 11:04

Martínez-Acha planteó reformas al sistema multilateral y una gobernanza internacional de la inteligencia artificial basada en la seguridad, los derechos humanos y la supervisión humana.

El ministro de Relaciones Exteriores de Panamá, Javier Martínez-Acha, hizo un llamado a construir una nueva arquitectura de gobernanza mundial capaz de responder a los desafíos y amenazas del siglo XXI, durante la inauguración del Noveno Diálogo Anual de los Miembros Electos del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, celebrado en el Palacio Bolívar.

Ante representantes de los diez miembros electos del Consejo de Seguridad de la ONU, el canciller sostuvo que las instituciones internacionales actuales fueron diseñadas para una realidad distinta y no responden plenamente a fenómenos como los conflictos prolongados, el terrorismo, el crimen organizado transnacional, las ciberamenazas, la desinformación, el cambio climático y el avance de la inteligencia artificial.

No podemos enfrentar los retos del siglo XXI con estructuras concebidas para las realidades del siglo XX”, afirmó Martínez-Acha.

El funcionario abogó por una gobernanza internacional más representativa, legítima y eficaz, con capacidad para anticipar las nuevas amenazas globales.

Durante su intervención, Martínez-Acha destacó el papel de los diez miembros electos del Consejo de Seguridad y rechazó que estos tengan una participación secundaria dentro del sistema de Naciones Unidas.

“Carecer de veto no significa carecer de voz. Y tampoco significa carecer de poder”, sostuvo.

El canciller destacó que la diplomacia permite persuadir, construir consensos y acercar posiciones para transformar propuestas nacionales en soluciones de alcance internacional.

En ese sentido, llamó a los miembros electos a asumir plenamente su responsabilidad y contribuir a un multilateralismo útil, especialmente para los países pequeños y medianos.

Panamá plantea reglas internacionales para la inteligencia artificial

Uno de los principales temas abordados por el canciller fue el impacto de la inteligencia artificial en la seguridad internacional y la gobernanza mundial.

Martínez-Acha reconoció el potencial de esta tecnología para impulsar el desarrollo, mejorar los sistemas de salud y educación, enfrentar el cambio climático, anticipar desastres y fortalecer la respuesta humanitaria.

Sin embargo, también advirtió sobre sus posibles riesgos para la seguridad, los derechos humanos y la estabilidad internacional.

“La humanidad debe gobernar su futuro antes de que la tecnología termine gobernándolo por nosotros”, manifestó.

Panamá propuso que la gobernanza internacional de la inteligencia artificial se base en cinco principios: seguridad, responsabilidad, supervisión humana, respeto a los derechos humanos y la dignidad humana, y acceso equitativo a sus beneficios.

El canciller insistió en que las decisiones que puedan determinar la vida o la muerte de personas deben permanecer bajo control humano y que el derecho internacional humanitario no puede quedar subordinado a sistemas algorítmicos.

También alertó sobre los riesgos de que las capacidades de inteligencia artificial queden concentradas en un reducido número de Estados o empresas.

Martínez-Acha recordó la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU celebrada en Ciudad de Panamá en marzo de 1973, cuando el país llevó ante la comunidad internacional su reivindicación de soberanía.

Como parte de esa experiencia histórica, destacó los Tratados Torrijos-Carter de 1977 y la transferencia definitiva del Canal de Panamá en 1999 como ejemplos de transformaciones geopolíticas alcanzadas mediante la negociación y el derecho.

“Son victorias que no dejaron cadáveres. Dejaron tratados”, afirmó.

Para el canciller, la experiencia panameña demuestra que la diplomacia puede generar cambios históricos sin recurrir a la guerra.