Canciller Martínez-Acha: La ONU debe dejar de ‘administrar conflictos’ y crear caminos para superarlos

El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, conversa con el canciller panameño antes de empezar la reunión del Consejo de Seguridad. Cedida
Por

  • 18/09/2026 15:36

El canciller también abordó el uso de nuevas tecnologías y señaló que estas pueden contribuir a la alerta temprana, la protección de civiles y el monitoreo de ceses del fuego.

El ministro de Relaciones Exteriores, Javier Martínez-Acha, planteó la tarde de este viernes 18 de septiembre ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas una revisión de las operaciones de paz para adaptarlas a las nuevas características de los conflictos y fortalecer las herramientas de prevención, mediación y consolidación de la paz.

Durante su intervención en la ciudad de Nueva York, Martínez-Acha sostuvo que la revisión impulsada en el marco del Pacto para el Futuro debe ir más allá de determinar cómo deben modificarse las operaciones de paz y centrarse también en definir cuál debe ser su propósito.

“Las Naciones Unidas no están llamadas simplemente a administrar conflictos. Están llamadas a abrir caminos para superarlos”, afirmó el canciller.

Martínez-Acha concluyó que Naciones Unidas necesita no solo mejores operaciones de paz, sino una arquitectura más eficaz para prevenir conflictos, mediar, proteger a civiles, consolidar y sostener la paz.

Según el jefe de la diplomacia panameña, las operaciones de paz adquieren sentido cuando permiten proteger a la población civil, generar confianza, mantener abiertos los canales de diálogo, fortalecer las instituciones nacionales y crear las condiciones para que la paz pueda mantenerse después de la salida de una misión.

Martínez-Acha señaló que las Naciones Unidas deben pasar de concentrarse únicamente en las llamadas estrategias de salida a diseñar también estrategias de entrada, de manera que antes de desplegar una misión se determine qué problema busca resolver, qué cambio político pretende facilitar y bajo qué condiciones podría concluir su trabajo.

“La calidad de una operación de paz comienza antes de que llegue al terreno”, afirmó.

En ese sentido, Panamá defendió la necesidad de contar con mandatos claros, objetivos alcanzables, prioridades definidas, recursos suficientes, una estrategia política coherente y una transición planificada.

El canciller sostuvo además que las misiones deben ser evaluadas por sus efectos políticos y no solamente por las actividades que realizan.

Entre los aspectos que, según Panamá, deberían considerarse están la reducción de la violencia, la protección de civiles, la generación de confianza, la apertura de espacios para la negociación y el fortalecimiento progresivo de las instituciones nacionales.

“No todos los conflictos requieren la misma respuesta”

Martínez-Acha también planteó que el futuro de las operaciones de paz no debe basarse en una fórmula única.

No todos los conflictos requieren la misma respuesta. No todos necesitan cascos azules”, manifestó.

Explicó que algunas situaciones pueden requerir mediación, presencia política, protección de civiles, apoyo institucional, asistencia electoral, fortalecimiento del Estado de derecho o consolidación de la paz.

Panamá, añadió, respalda una visión flexible del sistema de operaciones de paz, con respuestas adaptadas a las características de cada conflicto.

El canciller también abordó el uso de nuevas tecnologías y señaló que estas pueden contribuir a la alerta temprana, la protección de civiles, el monitoreo de ceses del fuego y la seguridad del personal de Naciones Unidas.

Sin embargo, advirtió que la tecnología no puede sustituir la toma de decisiones políticas.

La inteligencia artificial puede ayudarnos a anticipar riesgos. No puede sustituir la inteligencia política”, sostuvo.

Panamá destaca el papel de la diplomacia

El ministro también defendió una mayor integración entre las operaciones de paz y las herramientas políticas de Naciones Unidas, entre ellas los buenos oficios del secretario general, la diplomacia preventiva, la mediación, el diálogo político y la construcción de confianza.

Según Martínez-Acha, estas herramientas pueden contribuir a evitar que las crisis lleguen a un punto de no retorno y reducir el tiempo durante el cual una misión internacional resulta necesaria.

Como ejemplos, mencionó las experiencias de Sierra Leona, República Democrática del Congo y Colombia.

Sobre Sierra Leona, destacó que años después del cierre de la misión Unamsil, el país no solo había fortalecido sus instituciones democráticas, sino que se había convertido en un contribuyente de tropas a las propias operaciones de paz de Naciones Unidas.

Para Panamá, esa transición demuestra el objetivo que deberían perseguir las misiones: que los países que reciben apoyo internacional puedan asumir progresivamente la responsabilidad de sostener su propia paz y contribuir posteriormente a los esfuerzos multilaterales.

En el caso de Colombia, Martínez-Acha señaló que el proceso de paz demuestra cómo una oportunidad política, acompañada por la voluntad de las partes y el respaldo internacional, puede abrir el camino hacia una solución negociada.

Durante su intervención, el canciller también expresó preocupación por la crisis de liquidez de Naciones Unidas y sus efectos sobre las operaciones de paz.

Martínez-Acha advirtió que las reducciones aceleradas de personal y capacidades, cuando no están acompañadas de una adecuada planificación de las transiciones, pueden generar vacíos que profundicen la inestabilidad.

Por ello, reiteró el llamado de Panamá a los Estados miembros a cumplir plena y oportunamente con sus obligaciones financieras.

“No podemos pedir a nuestras misiones que hagan más mientras les damos menos medios para cumplir aquello que este Consejo les ha encomendado”, afirmó.

El ministro también destacó la adopción de la Resolución 2823 (2026) del Consejo de Seguridad, aprobada por unanimidad en junio, que busca fortalecer la rendición de cuentas por los crímenes cometidos contra el personal de mantenimiento de la paz. La resolución pide cooperación para identificar, investigar y llevar ante la justicia a los responsables de esos ataques.

“Quienes arriesgan su vida bajo la bandera de las Naciones Unidas no pueden convertirse en víctimas de la impunidad”, expresó Martínez-Acha.

El canciller resumió la posición panameña al señalar que el objetivo de las operaciones de paz no debe ser prolongar indefinidamente su presencia, sino crear las condiciones que permitan su salida.

El objetivo último de una operación de paz no es permanecer. Es hacer posible su propia salida”, afirmó.