Estados Unidos acusa a Daniel Ortega de vetar a su embajadora
- 02/10/2026 12:30
Este episodio recuerda lo ocurrido en 2022, cuando Nicaragua rechazó al diplomático Hugo Rodríguez, acusado de “injerencista” por sus críticas al régimen
La tensión diplomática entre Washington y Managua se profundizó tras la denuncia del gobierno estadounidense de que Nicaragua vetó a su nueva embajadora, Natasha Franceschi.
La decisión del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo fue calificada como una muestra de “falta de diplomacia” y discutida en una sesión extraordinaria de la Organización de Estados Americanos (OEA).
Natasha Franceschi, diplomática de carrera con más de 25 años de experiencia, fue confirmada por el Senado de Estados Unidos el 30 de septiembre de 2026.
Sin embargo, el gobierno nicaragüense negó el beneplácito de entrada, impidiendo su llegada a la sede diplomática en Managua.
Este episodio recuerda lo ocurrido en 2022, cuando Nicaragua rechazó al diplomático Hugo Rodríguez, acusado de “injerencista” por sus críticas al régimen.
El subsecretario de Estado Christopher Landau denunció en la OEA que Ortega y Murillo “han cerrado sistemáticamente la puerta al diálogo productivo”.
Washington calificó al gobierno nicaragüense como una “dictadura” y advirtió que la medida refleja una falta de voluntad para mantener relaciones diplomáticas profesionales.
Desde 2023, Estados Unidos no cuenta con embajador en Nicaragua, y su misión opera únicamente con un encargado de negocios.
La OEA abordó el veto en una reunión extraordinaria y aprobó una resolución que exige al régimen abrir un diálogo antes de enfrentar sanciones más severas.
El rechazo a Franceschi refuerza la percepción de que Nicaragua se aísla de la comunidad internacional, mientras fortalece vínculos con Rusia y China en materia de seguridad.
Estados Unidos advirtió que la situación “pone en peligro la paz y la seguridad” de Centroamérica y del continente.
Franceschi, nominada por el presidente Donald Trump, es reconocida por su firme postura en defensa de la democracia.
En su audiencia de confirmación, calificó la situación en Nicaragua como “intolerable” y prometió usar todas las herramientas diplomáticas para presionar por el respeto a los derechos humanos y a la Iglesia católica. Sus declaraciones críticas habrían motivado la reacción inmediata del régimen, que bloqueó su llegada.