Misión de la OEA, promovida por Panamá, llama a Bolivia al diálogo y advierte sobre los efectos de los bloqueos
- 21/08/2026 13:23
La OEA valoró positivamente que el Gobierno boliviano haya optado por el diálogo, la contención institucional y un manejo de la crisis sin uso desproporcionado de la fuerza.
La Organización de los Estados Americanos (OEA) concluyó que Bolivia atraviesa una oportunidad para superar la polarización, fortalecer sus instituciones democráticas y avanzar hacia un proceso amplio de concertación nacional, tras la Misión de Alto Nivel realizada los días 29 y 30 de julio de 2026 en La Paz y Santa Cruz.
El informe de la misión destaca el papel de Panamá como uno de los principales impulsores de esta iniciativa, promovida ante la Asamblea General de la OEA con el objetivo de acompañar a Bolivia en la preservación de la institucionalidad democrática, la paz social y el orden constitucional.
La delegación panameña estuvo encabezada por el canciller Javier Martínez-Acha, mientras que el secretario general de la OEA, Albert Ramdin, reconoció expresamente el liderazgo de Panamá en la promoción de la misión.
La misión concluyó que la crisis boliviana tiene componentes económicos, sociales e institucionales de larga data, pero advirtió sobre los efectos de los bloqueos prolongados, particularmente sobre derechos fundamentales de terceros como la alimentación, la salud, la libre circulación y la actividad económica.
Al mismo tiempo, la OEA valoró positivamente que el Gobierno boliviano haya optado por el diálogo, la contención institucional y un manejo de la crisis sin uso desproporcionado de la fuerza.
El informe insiste en que cualquier salida a la crisis debe mantenerse dentro del orden constitucional, el Estado de Derecho y los mecanismos institucionales.
En ese sentido, la misión señala que los mandatos surgidos de elecciones democráticas deben ser respetados y que ningún actor político o social debe intentar alterarlos mediante vías ajenas a los mecanismos constitucionales.
El documento resalta que Panamá fue uno de los países que promovieron la creación de la misión de alto nivel.
El presidente panameño había planteado ante la Asamblea General de la OEA la necesidad de acompañar al Gobierno boliviano para preservar la institucionalidad democrática, la paz social y el orden constitucional.
La participación del canciller Martínez-Acha como jefe de la delegación permitió además que Panamá tuviera presencia directa en las conversaciones realizadas durante la misión.
La delegación sostuvo encuentros con representantes del Gobierno y otros órganos del Estado, organizaciones indígenas y campesinas, sectores sociales y territoriales, trabajadores y mineros, empresarios, transportistas, periodistas, medios de comunicación y organizaciones de la sociedad civil.
De esta manera, la posición de Panamá se sustentó en una escucha plural de los distintos sectores bolivianos y no exclusivamente en la versión oficial del Gobierno.
Entre los principales hallazgos, la misión identificó una coincidencia entre distintos sectores sobre la necesidad de superar la polarización y recuperar la cohesión social.
También encontró un consenso sobre la importancia de preservar el orden constitucional y evitar que futuras protestas terminen afectando los derechos fundamentales de terceros.
La crisis tuvo además consecuencias económicas, entre ellas la interrupción de cadenas logísticas, afectaciones al empleo, problemas de liquidez empresarial y cierre de establecimientos, así como impactos en el turismo, la hotelería y la gastronomía.
La misión también recibió información sobre dificultades para acceder a combustible e insumos como consecuencia de los bloqueos.
En materia de derechos humanos, la OEA recibió denuncias sobre agresiones contra periodistas, restricciones a la cobertura informativa y la ausencia de una ley de acceso a la información pública.
La Defensoría del Pueblo informó a la misión de 22 personas fallecidas, 255 personas procesadas y aproximadamente 40 sentencias mediante procedimiento abreviado. El informe incorpora estas cifras como información recibida por la misión y no como una determinación propia. Los fallecimientos reportados ocurrieron, en gran medida, en el contexto de los bloqueos y enfrentamientos registrados durante esas jornadas.
Ante este escenario, la misión recomendó establecer un mecanismo permanente y plural de diálogo entre el Gobierno y la sociedad.
También planteó compatibilizar el derecho a la protesta con la protección del Estado de Derecho, las libertades y la libre circulación.
Entre las recomendaciones figuran además fortalecer la participación y consulta de pueblos indígenas y campesinos, apoyar a los sectores económicos afectados por los bloqueos, fortalecer la libertad de prensa y el acceso a la información pública y continuar las investigaciones sobre los hechos de violencia respetando el debido proceso y los derechos de víctimas y procesados.
La OEA también recomendó fortalecer a la Defensoría del Pueblo y otras instituciones de derechos humanos, así como mantener, a solicitud del Gobierno boliviano, el acompañamiento técnico del organismo en los procesos de diálogo y reforma institucional.