Ataque armado contra centro islámico en California deja cinco muertos
- 18/05/2026 16:23
El incidente se registró poco después del mediodía, cuando decenas de personas se encontraban en las instalaciones del centro islámico
Un ataque armado sacudió este lunes 18 de mayo de 2026 a la comunidad musulmana de San Diego, California, cuando un individuo irrumpió en el Centro Islámico de Clairemont y abrió fuego dentro del recinto.
La rápida respuesta de las autoridades permitió neutralizar la amenaza, aunque se confirmó la muerte de un guardia de seguridad que intentó detener al agresor.
El hecho generó alarma en la ciudad y reavivó el debate sobre la seguridad en espacios religiosos y el acceso a armas de fuego en Estados Unidos.
De acuerdo con la policía local, el incidente se registró poco después del mediodía, cuando decenas de personas se encontraban en las instalaciones del centro islámico, considerado la mezquita más grande del condado.
El atacante ingresó armado y disparó en varias ocasiones, provocando pánico entre los asistentes.
El imán Taha Hassane informó que se evacuaron a los niños, docentes y personal.
Sin embargo, se reportó el fallecimiento de cinco personas, dos de ellos los tiradores, tendrían entre 17 y 19 años, según las primeras investigaciones del FBI.
Los cuerpos de ambos adolescentes fueron encontrados en un vehículo cerca de la mezquita, mientras que una de las víctimas fallecidas era un guardia de seguridad que ayudó a contener el suceso.
La policía cerró accesos de la autopista Interestatal 805 y estableció un centro de reunificación en una iglesia cercana para atender a las familias y garantizar la seguridad de los evacuados.
El alcalde de San Diego, Todd Gloria, confirmó los disparos y aseguró que los equipos de emergencia trabajaron de manera coordinada para proteger a la comunidad.
“Nuestros pensamientos están con las víctimas y con quienes se encontraban en el centro islámico. La ciudad está comprometida en garantizar que todos los residentes puedan practicar su fe en paz”, expresó en un comunicado.
Por su parte, el gobernador de California, Gavin Newsom, fue informado de inmediato y agradeció la labor de los equipos de emergencia, instando a la población a seguir las indicaciones oficiales mientras se desarrollan las investigaciones.
El ataque ocurre en un contexto de creciente preocupación por la violencia armada en lugares de culto en Estados Unidos.
En los últimos años, varias comunidades religiosas han sido blanco de agresiones similares, lo que ha generado llamados a reforzar la seguridad en templos, sinagogas, iglesias y mezquitas. Organizaciones civiles y líderes comunitarios han reiterado la necesidad de políticas más estrictas de control de armas, señalando que la facilidad de acceso a rifles y pistolas incrementa el riesgo de tragedias en espacios públicos y privados.
En San Diego, la comunidad musulmana ha manifestado temor y tristeza, pero también resiliencia frente a lo ocurrido. “Este ataque no nos hará retroceder en nuestra misión de educar y servir a la comunidad. Seguiremos adelante con fe y unidad”, declaró el imán Hassane.
Las investigaciones continúan para determinar las motivaciones del atacante y si actuó en solitario o con apoyo de otras personas. Mientras tanto, el Centro Islámico permanecerá cerrado hasta nuevo aviso, y se espera que las autoridades refuercen la vigilancia en otros espacios religiosos de la región.
El hecho ha generado muestras de solidaridad de distintos sectores sociales y religiosos, que han condenado la violencia y expresado apoyo a las víctimas.
La muerte del guardia de seguridad, considerado un héroe por su intento de proteger a los asistentes, se convirtió en símbolo del sacrificio y la valentía frente a la amenaza.
El ataque armado en San Diego se suma a la lista de tragedias que evidencian la vulnerabilidad de los espacios de fe en Estados Unidos. Aunque la amenaza fue contenida rápidamente, el impacto emocional y social será duradero, y el debate sobre seguridad y control de armas volverá a ocupar un lugar central en la agenda pública.
La comunidad musulmana, junto con las autoridades locales, enfrenta ahora el reto de reconstruir la confianza y garantizar que sus espacios de oración y convivencia sigan siendo refugios de paz y espiritualidad.