Más de 2,6 millones de niñas se quedaron sin escuela tras cinco años del régimen talibán

Más de 2,6 millones de niñas se quedaron sin escuela tras cinco años del régimen talibán. Deposit Photos
  • 18/08/2026 14:54

El regreso de los talibanes al poder en Afganistán, el 15 de agosto de 2021, transformó la vida de millones de personas

La toma de Kabul, la ciudad más grande de Afganistán, ocurrió tras la retirada de las tropas internacionales de Estados Unidos y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Desde entonces, las autoridades talibanas han impuesto severas restricciones, especialmente sobre las mujeres y niñas. Más de 2,6 millones de niñas han quedado fuera de la educación secundaria, mientras que las mujeres enfrentan numerosas limitaciones para estudiar, trabajar y participar plenamente en la vida pública.

Ante este escenario, el papel de la comunidad internacional, incluida la Organización de las Naciones Unidas (ONU), también ha sido objeto de cuestionamientos.

Aunque el organismo ha denunciado reiteradamente las restricciones y ha pedido a los talibanes revertirlas, cinco años después las medidas continúan vigentes.

Esto plantea dudas sobre hasta qué punto las condenas internacionales han logrado ejercer una presión efectiva sobre el régimen.

Las minorías religiosas también enfrentan un escenario de mayor vulnerabilidad. Comunidades como la cristiana viven su fe en secreto debido al riesgo de persecución, mientras que miembros de la comunidad ismailí han denunciado presiones para convertirse al islam suní.

La libertad de prensa también se ha visto afectada. Medios de comunicación independientes han enfrentado restricciones y periodistas han sido detenidos, especialmente aquellos que han cuestionado las políticas del régimen. También se han registrado arrestos de antiguos funcionarios del gobierno afgano.

A esta situación se suma una profunda crisis humanitaria y económica. Más de cinco millones de personas han sido desplazadas internamente y muchas familias, especialmente mujeres y niños, viven en condiciones precarias y dependen de la asistencia humanitaria.

El regreso de millones de afganos desde países vecinos añade otra dimensión a la crisis. Muchos retornan a un país que continúa sin ofrecer garantías suficientes de protección, oportunidades económicas y condiciones dignas de vida.

Cinco años después de la toma de Kabul, Afganistán sigue siendo una prueba para la respuesta de la comunidad internacional.

Mientras la ONU mantiene sus llamados y condenas, millones de afganos continúan esperando que esas declaraciones se traduzcan en medidas capaces de generar cambios reales.