Revista Semana revela los autores del crimen de Miguel Uribe Turbay

El candidato presidencial Miguel Uribe Turbay. Redes Sociales
  • 22/03/2026 10:38

El asesinato de Turbay se convirtió en un símbolo de la vulnerabilidad de la seguridad política en Colombia

La revista colombiana Semana reveló en exclusiva el testimonio de Simeone Pérez Marroquín, alias El Viejo, condenado por el asesinato del candidato presidencial Miguel Uribe Turbay.

En su declaración, aseguró que la disidencia de las FARC conocida como la Segunda Marquetalia fue la autora intelectual del crimen ocurrido en Bogotá el 7 de junio de 2025.

Uribe Turbay, abogado y político de 38 años, era senador y precandidato presidencial por el Centro Democrático, y su trayectoria académica incluía estudios en la Universidad de los Andes y un posgrado en la Harvard Kennedy School.

Su asesinato, perpetrado en el barrio Modelia, conmocionó al país y se convirtió en un símbolo de la vulnerabilidad de la seguridad política en Colombia.

Alias El Viejo, sentenciado a 22 años de prisión como autor material, detalló en su confesión la planeación del atentado y la participación de intermediarios, señalando directamente a la Segunda Marquetalia como responsable de ordenar el magnicidio.

La revelación ha generado un intenso debate sobre la capacidad de las disidencias armadas para atentar contra figuras de alto perfil y sobre el impacto que este hecho tiene en la política de “paz total”, cuestionada por la presunta participación de excomandantes en actividades criminales.

Dirigentes políticos han exigido que la Fiscalía avance en la investigación para esclarecer si hubo otros responsables intelectuales y determinar el objetivo político detrás del crimen.

La familia de Uribe Turbay, por su parte, ha pedido justicia plena y transparencia en el proceso.

El testimonio difundido por Semana reabre el debate sobre la seguridad de los candidatos presidenciales y la persistente amenaza de las disidencias armadas contra la democracia colombiana.

El caso, más allá de la condena a los autores materiales, plantea interrogantes sobre la protección de líderes políticos y el alcance real de los acuerdos de paz en un país donde la violencia sigue permeando la vida institucional.