Sacude al mundo religioso: una mujer llega al máximo poder en la Iglesia de Inglaterra

Sarah Mullally se despide tras su instalación como arzobispo de Canterbury en la Catedral de Canterbury, Reino Unido, 25 de marzo. | EFE
  • 26/03/2026 09:06

Su llegada representa no solo un relevo institucional, sino también un momento clave de transformación para una de las iglesias más influyentes del planeta.

La designación de Sarah Mullally como nueva arzobispo de Canterbury marca un antes y un después en la historia del anglicanismo. Con este nombramiento, se convierte en la principal figura de la Iglesia Anglicana, liderando a millones de fieles en todo el mundo.

Su llegada representa no solo un relevo institucional, sino también un momento clave de transformación para una de las iglesias más influyentes del planeta.

El relevo tras la salida de Justin Welby

Mullally asume el cargo tras la salida de Justin Welby en 2024, quien dejó el puesto en medio de cuestionamientos a su gestión.

Este contexto abre una nueva etapa para la Iglesia, marcada por la necesidad de renovación, liderazgo firme y respuestas a los desafíos internos que enfrenta la institución.

De obispa de Londres a líder global

Antes de este nombramiento, Mullally se desempeñó como obispa de Londres desde 2018, uno de los cargos más relevantes dentro de la estructura eclesiástica.

Desde esa posición, consolidó su perfil como una de las figuras femeninas más influyentes dentro de la Iglesia, destacándose por su capacidad de gestión y liderazgo en momentos clave.

Una trayectoria que va más allá de la fe

A diferencia de otros líderes religiosos, Mullally cuenta con una sólida experiencia fuera del ámbito eclesiástico.

Desarrolló una carrera en el sistema de salud del Reino Unido, donde trabajó como enfermera y ocupó altos cargos administrativos. Esta experiencia ha sido clave en su enfoque hacia temas sociales, atención comunitaria y liderazgo institucional.

Los retos que enfrenta como arzobispo de Canterbury

Ahora, al frente de la Iglesia, Mullally asume un rol con enorme peso religioso, político y simbólico, especialmente dentro del Reino Unido.