Secretario general de la ONU, António Guterres, se despide con cuatro advertencias sobre el mundo

Para el secretario general, estos problemas no pueden analizarse como crisis aisladas, sino como parte de una misma historia TIMOTHY A. CLARY | AFP
  • 22/09/2026 09:36

Su llamado final fue a actuar antes de que las guerras destruyan generaciones.

Las cuatro pruebas del poder

Guterres resumió los principales desafíos en cuatro grandes pruebas: el poder para decidir sobre la guerra y la paz; el poder que concentra la riqueza y fomenta la desigualdad; el poder relacionado con la crisis climática; y el poder que ha desatado la inteligencia artificial.

La primera prueba, dijo, es la paz y la seguridad. En este punto, pidió a los líderes mundiales aprovechar la semana de alto nivel para promover la distensión y el diálogo.

“Deben parar los combates, tiene que fluir la ayuda humanitaria”, reclamó.

Al referirse a Oriente Medio, Guterres señaló que los civiles continúan pagando el precio de los conflictos y centró parte de su discurso en la situación del territorio palestino ocupado. Recordó las medidas provisionales dictadas por la Corte Internacional de Justicia en el caso relacionado con la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio en la Franja de Gaza y pidió a todas las partes cumplir con el derecho internacional y con las decisiones de la Corte.

También mencionó la situación en Cisjordania, donde, según afirmó, la violencia, los desplazamientos de población y la expansión de los asentamientos están alejando la posibilidad de alcanzar una solución de dos Estados.

Sobre Ucrania, condenó la invasión rusa y señaló que los ataques contra viviendas, sistemas de energía y agua, infraestructura y transporte ponen en riesgo también las cadenas mundiales de suministro de alimentos y energía.

Guterres incluyó además a Sudán y Myanmar entre los conflictos que evidencian, según sus palabras, lo que ocurre “cuando el poder escapa a todo control”.

“El mayor poder no es el de dominar”

Al cierre de su intervención, Guterres volvió a conectar las cuatro pruebas. Explicó que las guerras profundizan las desigualdades, que la desigualdad determina quién puede afrontar mejor las crisis, que el cambio climático puede alimentar la inestabilidad y los desplazamientos, y que la inteligencia artificial puede contribuir a resolver estos problemas o agravarlos.

En su mensaje final, Guterres defendió el papel de las Naciones Unidas y de la Carta de la organización como mecanismos para garantizar que el ejercicio del poder esté sujeto a normas.

“El mayor poder no es el de dominar, sino el de construir un futuro que funcione para todos”, sostuvo.

Su llamado final fue a actuar antes de que las guerras destruyan generaciones, las sociedades se fracturen por la desigualdad, se superen los puntos de inflexión climáticos y la inteligencia artificial avance sin mecanismos suficientes de control.