Bocas, entre el abandono y la lluvia
- 06/07/2026 00:00
Bocas del Toro no necesitaba otra herida para recordarnos su abandono. Pero la lluvia cayó con esa brutalidad que encuentra siempre el mismo camino: las casas más frágiles, las comunidades más expuestas, las familias que viven demasiado cerca del riesgo y demasiado lejos de la protección. En Finca 4, barriada El Bambú, en Changuinola, un deslizamiento sepultó una vivienda y apagó la vida de una niña de 12 años. Ese dato, por sí solo, debería detener al país. A su familia no se le puede hablar con comunicados fríos ni con promesas de ocasión. Se le acompaña con respeto, con presencia y con una respuesta estatal que entienda la dimensión de lo perdido. Ninguna cifra alcanza para nombrar ese dolor. El temporal dejó también 253 personas y 57 viviendas afectadas. Pero Bocas no llega a esta emergencia desde cero. Es una provincia golpeada durante años por el aislamiento, la pobreza, los conflictos y la falta de respuestas sostenidas. Cada lluvia fuerte vuelve a mostrar lo mismo: comunidades vulnerables, caminos comprometidos, familias sin margen y estamentos obligados a trabajar muchas veces contra el tiempo, el terreno y la precariedad. Por eso no basta con agradecer el esfuerzo de rescatistas, bomberos, Sinaproc, Policía, Senan, personal médico y autoridades locales. Hay que fortalecerlos. Darles equipos, recursos, coordinación, mapas de riesgo, albergues dignos y capacidad de prevención. La solidaridad con Bocas no puede durar lo que dura la emergencia. Cuando baje el agua, debe quedar una obligación.