Brecha de género en Panamá:¿meritocracia o prejuicio?
- 08/03/2026 00:00
Panamá despierta este 8 de marzo de 2026 bajo una paradoja asfixiante. Mientras los ránkings globales de brecha de género nos sitúan en posiciones competitivas, el machismo estructural sigue dictando las reglas no escritas en oficinas, hogares y calles. Persiste una cultura de juicios que castiga la ambición femenina y premia la inercia masculina. La pandemia no solo dejó cicatrices sanitarias, sino un abismo laboral: apenas el 46% de las mujeres participa en la economía, frente al 69% de los hombres. Como bien sentenciaba la escritora Fátima Mernissi, la palabra es el arma principal de igualdad. Hoy, esa palabra debe denunciar que la fuerza física —la testosterona— es un criterio obsoleto para el mando. El liderazgo moderno no reside en el músculo, sino en la capacidad resolutiva y la inteligencia; cualidades para las que no existen hormonas. Sin embargo, con la eliminación del Ministerio de la Mujer, el Estado asume el riesgo de invisibilizar la violencia de género y la misoginia latente, diluyendo las políticas de protección en una burocracia que a menudo ignora el grito de las más vulnerables. Pero la historia no se detiene ante la estructura. Reivindicar a la mujer panameña es reconocer que su aporte no es accesorio, sino el cimiento del desarrollo nacional. Cuando una mujer lidera, el PIB crece, la educación se fortalece y la paz social se estabiliza. Su inteligencia es el activo más rentable de cualquier país. Panamá no alcanzará su pleno potencial mientras siga asediando el intelecto de la mitad de su población; es hora de que el mérito sea el único lenguaje y que la mujer ocupe, por derecho propio, el lugar que su talento ya ha conquistado.