El desafío de gobernar sumando

Entrelíneas
La gobernabilidad democrática requiere diálogo entre poderes, pero también apertura hacia las voces independientes que hoy forman parte del mandato ciudadano. Cedida
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  • 10/07/2026 00:00

Gobernar en democracia exige algo más que tomar decisiones. Exige leer el momento político, reconocer la diversidad del mandato ciudadano y entender que el consenso no se construye solo entre quienes coinciden, sino también con quienes tienen reservas, críticas o una mirada distinta sobre el rumbo del país. La reciente reunión en el Palacio de las Garzas, en la que el Ejecutivo coordinó con la directiva de la Asamblea Nacional y representantes de los partidos tradicionales temas de alto interés nacional, puso sobre la mesa asuntos que no admiten demora: infraestructura, el programa Panamá Pa’ Ti y medidas frente al impacto de El Niño en el agro. Son prioridades legítimas para un país que espera respuestas. Sin embargo, la ausencia de las bancadas independientes de Vamos y Seguimos dejó una señal política que conviene revisar. No se trata de convertir cada encuentro en una asamblea abierta ni de desconocer las dinámicas propias de la gobernabilidad. Pero en un escenario fragmentado, donde nuevas fuerzas llegaron al Legislativo con respaldo ciudadano, excluirlas de conversaciones relevantes puede alimentar la desconfianza y profundizar distancias innecesarias. También conviene recordar un principio básico: el Ejecutivo y el Legislativo son poderes distintos. Pueden y deben coordinar en beneficio del país, pero esa coordinación no debe confundirse con subordinación ni con reparto cerrado de decisiones. La Asamblea Nacional no es una extensión del Palacio de las Garzas. Es un órgano deliberante, plural, con responsabilidades propias y con el deber de representar a todos los ciudadanos, no solo a las mayorías políticas del momento. Panamá necesita acuerdos, pero acuerdos con amplitud. La fiscalización, el debate y la diferencia no deben verse como obstáculos, sino como parte natural de una democracia que busca madurar. De la pluralidad pueden salir mejores leyes, mejores controles y decisiones más legítimas. El país enfrenta desafíos enormes: empleo, inversión, protección social y estabilidad. Para encararlos, la política debe evitar la tentación de encerrarse en círculos conocidos. Gobernar sumando no debilita el liderazgo; lo fortalece.