Fracaso penitenciario
- 03/06/2026 00:00
La confirmación de la fuga de 195 privados de libertad del centro penitenciario La Joyita, de los cuales 69 aún no han sido recapturados, además de tres muertos, no puede ser tratada como un hecho aislado ni como una simple falla operativa. Es, más bien, la confirmación de un sistema penitenciario en crisis estructural, que arrastra problemas conocidos desde hace décadas sin que se hayan adoptado correctivos de fondo. El Ministerio de Gobierno ni la Policía Nacional han ofrecido explicaciones suficientes sobre cómo fue posible una de las mayores fugas en años recientes, en un recinto que debería garantizar el control y la custodia efectiva de los detenidos. Tampoco bastan las respuestas reactivas ni los operativos de emergencia para “apagar fuegos” cada vez que ocurre un colapso. La corrupción dentro del sistema penitenciario, incluida la complicidad de quienes deben garantizar el orden, es un problema denunciado reiteradamente y nunca erradicado. A dos años de Gobierno, no hay evidencia de transformaciones profundas en los centros penitenciarios, donde persisten condiciones de descontrol que facilitan hechos como el ocurrido. El sistema penitenciario panameño no solo ha fracasado en su función de resocialización y en el respeto de los derechos humanos básicos. Ha fallado incluso en su objetivo más elemental: mantener a las personas privadas de libertad bajo custodia, proteger a la sociedad y asegurar el cumplimiento de la ley. Señor presidente, basta de discursos al viento; ya no hay excusas frente a este problema, es hora de actuar.