Insistir contra la corrupción
- 12/07/2026 00:00
Hablar de corrupción puede parecer repetitivo. Las denuncias se acumulan, los expedientes avanzan y las promesas de transparencia vuelven una y otra vez. Pero dejar de señalarla sería mucho más grave. La corrupción debe seguir denunciándose, exponiéndose y combatiéndose, porque el silencio es el terreno donde mejor se reproduce. Entre enero y mayo de 2026, la Fiscalía Anticorrupción recibió 1,207 expedientes. Casi la mitad corresponde a delitos contra la administración pública. La cifra confirma que no estamos ante casos aislados, sino frente a una práctica que sigue golpeando la confianza ciudadana y debilitando al Estado. Cada recurso desviado tiene un destino que se pierde. Puede ser una escuela sin reparar, un hospital sin insumos, una carretera inconclusa o una comunidad condenada a esperar. La corrupción no ocurre lejos de la gente. Se traduce en carencias concretas y en oportunidades que nunca llegan. Las investigaciones y las condenas son necesarias. También lo son la prevención, los controles efectivos y la recuperación del dinero público. No basta con castigar cuando el daño ya está hecho. Hay que cerrar las puertas que permiten el abuso, identificar a los responsables verdaderos y no los que son convenientes mediáticamente; y devolver al Estado lo que le pertenece. Panamá no puede acostumbrarse a la corrupción ni tratarla como una fatalidad nacional. Aunque parezca que se dice lo mismo, hay que repetirlo: denunciar, exponer y combatir sigue siendo una obligación. Porque cuando una sociedad deja de indignarse, la corrupción deja de esconderse.