La desidia en Colón

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Centro histórico de Colón Archivo / La Estrella de Panamá
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  • 30/11/2025 00:00

Colón es una provincia que produce riqueza a escala global, pero camina diariamente entre la desidia, el deterioro y la inseguridad que se han convertido en paisaje. Nada de esto es nuevo. Es el resultado de décadas de abandono estatal, de gobiernos que prefirieron ver a Colón como un engranaje económico y no como una comunidad que necesita inversión humana, prevención y desarrollo. Mientras los puertos y la logística generan millones, la vida cotidiana se desmorona. Se cerraron centros culturales, se perdieron espacios deportivos, se abandonaron escuelas y se dejó que los barrios quedaran a merced del reclutamiento juvenil y la criminalidad organizada. En Colón, un adolescente sale del colegio y no encuentra una cancha en buenas condiciones, pero sí una estructura delictiva lista para capturarlo. Ese es el retrato más crudo del fracaso de la política pública. La tragedia no es solo social: también es fiscal. La riqueza sale de Colón, pero no regresa a Colón. Y el país acepta esa ecuación absurda como si fuera natural. A esto se suma una clase política local muchas veces incapaz de estar a la altura de la urgencia. En vez de fortalecer estructuras de cultura, juventud, ambiente o discapacidad —las mismas que podrían cambiar la ruta de la provincia—, se toman decisiones que las eliminan. Se escogen los cálculos políticos sobre las necesidades del territorio. La verdad es ineludible: Colón no aguanta un ciclo más de indiferencia. Requiere un nuevo pacto entre Estado, sector privado y comunidad; un modelo creativo, fiscalmente justo y centrado en la prevención. La provincia ha dado suficientes señales de que quiere levantarse. Falta que el país, de una vez por todas, deje de fallarle.