La deuda del tren Panamá- David
- 30/09/2026 00:00
El tren Panamá-David empezó como una promesa de país. No como una obra más, sino como el gran relato de infraestructura del gobierno de José Raúl Mulino: unir territorios, acortar distancias, abrir oportunidades y empujar una nueva lógica de desarrollo hacia el interior. Pero las grandes promesas, cuando llegan a mitad del camino, dejan de medirse por entusiasmo. Empiezan a medirse por respuestas. El ministro Juan Carlos Orillac dijo ante la Comisión de Presupuesto que se han utilizado alrededor de $11.8 millones en estudios y trabajos relacionados con el proyecto. También habló de un avance cercano al 95 % en los análisis. La cifra importa, pero la pregunta de fondo no está solo en el monto gastado ni en el eventual costo de construcción. La pregunta es más dura: ¿es viable? Ese fue el punto que puso sobre la mesa el diputado Jhonathan Vega. No negó el valor de un tren ni su posible impacto para Chiriquí y el resto del país. Lo que cuestionó fue si Panamá puede sostener una apuesta de esa magnitud mientras hay comunidades que siguen esperando agua potable, electricidad, caminos, escuelas dignas, salud y seguridad. Estudiar antes de construir es lo correcto. Pero estudiar también obliga a rendir cuentas: qué se ha encontrado, qué riesgos existen, qué fases son realistas, qué financiamiento podría soportarse y qué beneficios son medibles.