La fortaleza de Panamá
- 10/10/2026 00:00
El terremoto de magnitud 7,5, registrado el viernes 9 de octubre de 2026, puso a prueba mucho más que las estructuras del país. También dejó al descubierto la inquietud de una población que conoce, por las tragedias recientes de Venezuela y Colombia, las consecuencias de un movimiento de esta magnitud. Por fortuna, los primeros balances no registraron víctimas fatales, una noticia que merece celebrarse sin perder de vista los daños pendientes de evaluación. Hay, además, razones para reconocer el trabajo de la ingeniería panameña. La capital resistió sin una destrucción generalizada, aunque serán las inspecciones las que permitan determinar el comportamiento de las edificaciones. Detrás de ellas hay décadas de conocimiento, normas y profesionales cuya labor merece valorarse, sin anticipar conclusiones técnicas. Pero la prevención también exige recursos. No podemos perder de vista el presupuesto asignado al Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc), una institución cuya capacidad operativa resulta indispensable cuando ocurre una emergencia. Su financiamiento, equipamiento y presencia territorial deben corresponderse con las responsabilidades que se le exigen. La solidaridad internacional tampoco tardó en manifestarse. Panamá, que ha acompañado a países vecinos en momentos difíciles, recibió expresiones de apoyo que recuerdan cuánto pesan las relaciones construidas desde la reciprocidad. Ahora vendrán las inspecciones, las reparaciones y las decisiones presupuestarias que no deberían aplazarse hasta el próximo sobresalto. La preparación de un país no se mide únicamente por su respuesta inmediata, sino por cuanto invierte para reducir los riesgos. Hoy podemos agradecer un balance humano favorable. Lo ocurrido merece también una revisión seria de nuestras prioridades.