La pelota no se mancha

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  • 05/05/2026 00:00

El reciente escándalo por presuntos amaños de partidos en el fútbol panameño no es un hecho aislado, sino un problema recurrente que exige una investigación profunda y seria. Su aparición, en medio del crecimiento del deporte y del fortalecimiento de la Liga Panameña de Fútbol (LPF), golpea directamente a uno de los principales semilleros del fútbol nacional. En vísperas de la segunda participación de Panamá en una Copa del Mundo, resulta intolerable que este tipo de situaciones empañen el desarrollo del balompié. La LPF debe ser protegida como base de formación y de competencia leal para las nuevas generaciones. Experiencias en otros países demuestran que el amaño de partidos puede escalar peligrosamente cuando no se actúa a tiempo, llegando incluso a vincularse con redes de crimen organizado. Panamá no puede permitirse recorrer ese camino. No podemos permitir que la pelota se manche con estos actos. Las autoridades deportivas y judiciales deben actuar con firmeza, transparencia y sin titubeos. Está en juego no solo la credibilidad de la liga, sino la integridad del fútbol nacional en su conjunto. La prevención hoy es la única garantía de que mañana no sea demasiado tarde