La seguridad no puede seguir en el papel
- 29/06/2026 00:00
Panamá no necesita más diagnósticos engavetados ni planes que suenen bien en una presentación. Necesita recuperar la calle. Porque mientras el país acumula hojas de ruta, estrategias institucionales y programas de seguridad ciudadana, la gente sigue cerrando con miedo la puerta de su casa, mirando dos veces antes de salir y preguntándose si la autoridad llegará cuando más se le necesita. Las cifras no son una percepción: duelen. Más de siete mil hurtos, dos mil robos y 251 homicidios entre enero y mayo dibujan un país donde el delito dejó de ser una amenaza lejana para convertirse en una rutina inquietante. Sicariatos a plena luz del día, fugas de privados de libertad y bandas que imponen su ley en comunidades enteras revelan una verdad incómoda: la estrategia no está llegando con la fuerza suficiente a donde debe llegar. No basta con decir que existen planes. Tampoco basta con trasladar responsabilidades entre administraciones. Si una política pública no se mide, no se ejecuta ni se explica, termina convertida en una promesa cara. Y cuando un plan cuesta millones, el país tiene derecho a exigir resultados, no excusas. La seguridad no se resuelve solo con patrullas, pero tampoco sin presencia firme del Estado. Se combate con justicia efectiva, prevención real, oportunidades para los jóvenes y una Policía cercana, confiable y respetada. El miedo no puede normalizarse. Panamá necesita orden, autoridad y prevención. Pero, sobre todo, necesita que la seguridad deje de vivir en el papel y vuelva a sentirse en la calle.