Las heridas de América Latina llegan a Panamá
- 28/10/2026 00:00
En el Parlatino se habla esta semana de independencia judicial, personas desaparecidas, niños migrantes y libertades sometidas a examen. Son asuntos distintos, de países distintos, pero detrás de cada audiencia de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos hay una pregunta parecida: ¿qué ocurre cuando un ciudadano necesita protección y las instituciones no llegan? América Latina conoce bien esas distancias. Entre la ley escrita y la vida cotidiana caben detenciones denunciadas como arbitrarias, familias que esperan noticias durante años y voces que encuentran obstáculos para expresarse. Por eso importa que esas historias se escuchen públicamente, frente a los Estados, sin que las diferencias políticas decidan qué sufrimiento merece atención. Panamá acoge estas sesiones y hace bien en facilitar ese encuentro. También tiene asuntos que examinar. Las denuncias recogidas por la Defensoría del Pueblo tras las protestas de Bocas del Toro, en 2025, recuerdan que ninguna sociedad está exenta de preguntas difíciles sobre la actuación del poder. Corresponde investigarlas con rigor, sin anticipar conclusiones, sobre todo en momentos difíciles. Pero el desafío es mayor que un país. No basta con abrir una audiencia, escuchar los testimonios y volver después a las mismas respuestas de siempre. Las instituciones regionales necesitan cooperación; los gobiernos, disposición a rendir cuentas; los ciudadanos, garantías para reclamar sin temor. El viernes terminarán las audiencias públicas. Seguirán las investigaciones, las demandas y las vidas que esperan una respuesta. Ojalá de Panamá salga algo más que una agenda cumplida y planes en papel. Que prevalezca la voluntad, la fiscalización y la ejecución.