Los silencios en la Contraloría
- 10/09/2026 10:00
La Contraloría inició prometiendo limpiar las instituciones, denunciar abusos y defender cada centavo público. Pero hay una pregunta que cada día pesa más: ¿por qué el excontralor Gerardo Solís no aparece en el radar de sus investigaciones? El actual contralor asegura no haber encontrado “indicios” de errores de su antecesor. La respuesta resulta difícil de conciliar con el desastre administrativo del Gobierno pasado. Planillas infladas, descentralización paralela, irregularidades en la Lotería, compras cuestionadas durante la pandemia y ausencia de auditorías efectivas en gobiernos locales: ¿nadie vio nada? Tampoco parece un simple “error” haber refrendado el contrato minero que detonó una de las mayores crisis sociales de la última década y que la Corte declaró inconstitucional. Ni las controversias por la concesión a Panamá Ports Company, que venían arrastrándose por años. Mientras tanto, las promesas de controlar las llamadas “botellas” en la Asamblea Nacional chocan con excepciones al sistema de marcación autorizadas desde la propia Asamblea. ¿Dónde está la Contraloría? Urge saber qué hace frente a las denuncias de conflictos de interés que involucran a ministros de este gobierno, como en el Ministerio de Salud y el de Obras Públicas. Y mientras más de una decena de exfuncionarios del gobierno anterior enfrenta procesos judiciales, persisten interrogantes sobre refrendos y actuaciones de la Contraloría de Solís. Señor contralor, usted no llegó al cargo para administrar silencios; llegó para fiscalizar. Panamá necesita una Contraloría que abra la caja negra, siga el dinero y permita que la justicia actúe. Las auditorías no pueden quedar a merced de los intereses ni de hacia dónde soplan los vientos políticos del poder.