No más silencio ni complicidad en la Iglesia
- 23/09/2026 00:00
Que la Iglesia Católica reconozca que hubo abusos sexuales y esté tomando acciones para enfrentarlos es un paso histórico y digno de reconocimiento. Admitir el daño, escuchar a las víctimas y separar a quienes resulten responsables son señales necesarias. Pero no es suficiente, falta más. La Iglesia ocupa un lugar importante en la sociedad panameña. Para muchos ciudadanos representa la fe, la comunidad y también un referente ético. Precisamente por eso, la exigencia debe ser mayor. Una institución que enseña valores, dignidad y protección al prójimo no puede permitir que el silencio, el miedo o intereses internos, ajenos a los valores cristianos que aseguran defender, terminen protegiendo a un abusador. Ya no hay espacio para la impunidad ni la complicidad. Los abusos sexuales contra menores destruyen vidas, dejan heridas profundas y afectan a toda la sociedad. No es suficiente que se presenten las denuncias ante las autoridades, la Iglesia también debe transformar sus estructuras para evitar que estos hechos se repitan y garantizar que los responsables enfrenten todo el peso de la ley. Preservar la institución y su poder nunca puede estar por encima de las víctimas. Por eso, también es positivo y necesario que el Ministerio Público se haya sumado a este llamado. La verdadera dimensión espiritual de la Iglesia no se demuestra defendiendo su reputación, sino protegiendo al más vulnerable. Reconocer los abusos es apenas el comienzo. Ahora hacen falta verdad, justicia, reparación y transparencia.