Obesidad en Panamá: una vida acelerada que pasa factura

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El ritmo acelerado de la vida cotidiana, las largas jornadas y el consumo creciente de alimentos ultraprocesados están dejando una huella cada vez más visible en la salud de los panameños. Pixabay
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  • 09/08/2026 00:00

Salir de casa antes de que amanezca y regresar cuando ya es de noche se ha convertido en la rutina de miles de panameños. Entre jornadas extensas, estudios, responsabilidades y horas perdidas en el tráfico, cocinar dejó de ser una prioridad y, muchas veces, hasta una posibilidad. Ese espacio lo ocuparon la comida rápida, las bebidas azucaradas y los productos ultraprocesados. Son prácticos, abundan y resuelven el momento. Mientras tanto, llenar la mesa con frutas, vegetales, proteínas y otros alimentos frescos exige tiempo, planificación y un presupuesto que no todas las familias pueden sostener. La consecuencia ya está sobre la mesa. La Organización Panamericana de la Salud advierte que el 71.7% de los adultos en Panamá presenta exceso de peso y el 35.3% vive con obesidad. No se puede reducir semejante realidad a falta de disciplina. Comer sano cuesta. Pero tampoco puede utilizarse el precio como única explicación. Falta educación alimentaria, capacidad para leer etiquetas, planificación y una conversación pública mucho más seria sobre lo que estamos consumiendo. El problema tampoco termina en la balanza. Diabetes, hipertensión y otras enfermedades crónicas prevenibles terminan presionando un sistema público de salud que luego debe asumir una factura cada vez mayor. Aquí nadie puede mirar hacia otro lado. El Estado debe promover educación nutricional y mejores condiciones de acceso a alimentos saludables. Las familias también deben revisar hábitos y prioridades. Panamá está pagando el precio de una forma de vida que deja poco tiempo para cuidarse. Cambiarla exige mucho más que decirle a la gente que coma mejor.