Odebrecht, deuda pendiente con el país
- 12/01/2026 00:00
Panamá ha cargado el caso Odebrecht como una sombra larga: está en los expedientes, en la memoria pública y en esa sensación amarga de que, al final, los poderosos siempre encuentran una puerta de salida. Años después del escándalo que estremeció a medio continente, aquí la impunidad no solo ha resistido: se ha sofisticado, se ha vuelto trámite, estrategia, calendario. Por eso, lo de hoy importa. Hoy se realiza la audiencia alterna en un proceso que el país ha esperado demasiado. No es una diligencia más. Es una prueba para el Ministerio Público, para los tribunales y para una sociedad que está cansada de ver cómo la justicia se vuelve lenta cuando toca apellidos influyentes. La postura del nuevo procurador apunta a una verdad esencial: la justicia no puede seguir siendo una narrativa interminable. Panamá no pide discursos; pide decisiones. Pide que el expediente no se convierta en refugio de tecnicismos ni que el tiempo vuelva a ser el mejor abogado de quienes tienen poder. Hay expresidentes imputados, y eso debería ser un punto de quiebre moral e institucional. Este caso debe avanzar hasta la sentencia. Debe haber condenas si corresponde, recuperación de fondos y responsabilidades sin excepciones. Panamá necesita justicia, ya.