Pactos legislativos
- 11/05/2026 00:00
La Asamblea Nacional ha perfeccionado el arte de la simulación. Lo que inició como una promesa de modernización y fiscalización de la Contraloría mediante relojes biométricos, ha involucionado hacia un sistema de “planas de asistencia” manuales que multiplican la opacidad. La Estrella de Panamá revela hoy un pacto de silencio entre bancadas que institucionaliza la excepción: cada despacho puede exonerar de marcar a diez funcionarios, permitiendo el cobro de salarios públicos sin constancia de trabajo. Este esquema no es una falla administrativa; es una estrategia política para retener el control del Legislativo mediante el clientelismo. Resulta una afrenta a la ciudadanía que, en medio de exigencias de austeridad, se validen sueldos elevados sin registro de entrada, legalizando de facto las “botellas”. El silencio de la Asamblea y la inacción de la Contraloría sugieren una complicidad que desangra las finanzas públicas y vulnera la confianza ciudadana. La democracia no puede sostenerse sobre una planilla que premia la ausencia y castiga la integridad. El presupuesto estatal no puede seguir siendo el botín de acuerdos de “cuartitos” que desprecian la transparencia y la dignidad de un país que exige rendición de cuentas.