Panamá, en una ruta que aún pesa

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Washington volvió a incluir a Panamá entre 23 países considerados importantes para el tránsito o la producción de drogas ilícitas. Pixabay
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  • 17/09/2026 00:00

Panamá volvió a aparecer en la lista de Estados Unidos de los principales países de tránsito de drogas o productores ilícitos. Son 23. Estar allí no significa, por sí solo, que el Gobierno haya fallado en la lucha antidrogas. La propia determinación estadounidense lo aclara: pesan también la geografía, el comercio y las condiciones que facilitan el paso de drogas y precursores. Panamá, además, no está entre los cuatro países señalados por haber “fallado demostrablemente” en sus compromisos internacionales. Pero conviene no esconderse detrás de esa precisión. La presencia de Panamá en esa relación viene de lejos. Y tiene una explicación conocida: somos un país de tránsito, con dos océanos, puertos, carreteras, conexiones aéreas y una plataforma logística diseñada para mover mercancías rápido. Esa fortaleza también interesa al crimen organizado. Las cifras lo recuerdan con demasiada frecuencia. Hasta agosto, el Ministerio de Seguridad Pública reportaba 62 toneladas de droga incautadas en 2026 y 625 toneladas en los cinco años anteriores. No hay aquí una descertificación ni una condena a la política panameña. Hay algo más incómodo: una vulnerabilidad estructural que no se resuelve celebrando decomisos. Panamá coopera, incauta y participa en operaciones regionales. Eso cuenta. Pero mientras siga siendo una escala codiciada por las redes del narcotráfico, el esfuerzo tendrá que medirse también en inteligencia, controles portuarios, persecución del dinero y capacidad para cerrar rutas. Porque ser un país de tránsito no puede convertirse en excusa para acostumbrarse a todo lo que transita.