Peligroso impuesto de tránsito
- 29/03/2026 00:00
Panamá se ha consolidado históricamente como el puente indiscutible del mundo. Nuestro Hub de las Américas no es un mero azar geográfico, sino el motor fundamental de la economía panameña y la columna vertebral de una industria que sostiene miles de empleos. Por ello, el anteproyecto de ley 131, impulsado por el diputado suplente Benicio Robinson (hijo), resulta un despropósito que atenta contra el bien común. Pretender elevar a $10 la tasa a los pasajeros en tránsito en el Aeropuerto Internacional de Tocumen es una medida regresiva que amenaza con borrarnos del mapa aeronáutico. Toda la cadena del sector turístico y aéreo ha levantado una voz de rechazo unánime. Como advierte certeramente Sara Pardo, presidenta del Consejo Nacional de Turismo, esta iniciativa es “nefasta para la industria”, pues introduce una incertidumbre letal justo cuando urge consolidar la recuperación del turismo en Panamá. Cambiar las reglas del juego encareciendo nuestro espacio aéreo es una invitación directa para que las aerolíneas desvíen sus rutas hacia destinos más competitivos. El progreso exige visión de Estado y apoyo a la empresa privada, no peajes absurdos que asfixien nuestro futuro por el mero afán recaudatorio.