Pénsum educativo
- 20/02/2026 00:00
Existe un consenso amplio entre los actores que conforman el sistema educativo panameño sobre la necesidad urgente de modernizar las materias, los enfoques y el currículo que articulan el proceso de enseñanza-aprendizaje. Este esfuerzo ha dado tumbos durante más de cuatro décadas, desde la fallida reforma educativa de 1979, rechazada por la dirigencia magisterial de la época. Aquel episodio derivó en un retroceso histórico para la enseñanza nacional, marcado por la desinformación , pero también por un legítimo malestar frente al gobierno militar. Hoy, la actual administración intenta impulsar una nueva reforma que podría convertirse en una oportunidad para debatir qué transformaciones requiere el sistema a fin de elevar la calidad educativa. Resulta imprescindible revisar la pertinencia y utilidad de los conocimientos que recibirán los estudiantes, en un mundo que avanza con rapidez debido a las nuevas tecnologías y a los constantes cambios geopolíticos. No será un debate sencillo. Pensar en educación implica preguntarnos qué país queremos construir, pues la formación de las nuevas generaciones sienta las bases del modelo de desarrollo futuro. ¿Seguiremos siendo un país rentista, dependiente del transitismo y de los vaivenes de las potencias? ¿Podemos aspirar a una nación con vocación industrial? ¿Cómo integrar nuestros recursos naturales a un desarrollo sostenible, ambiental y socialmente responsable? ¿Cómo potenciar el sector privado y el público erradicando la corrupción? Hablar de educación es, en esencia, hablar del Panamá que deseamos. Este debate debe convocarnos a todos. Cualquier reforma impuesta desde el poder estará destinada al fracaso; solo el diálogo amplio y democrático permitirá construir consensos duraderos.