Planilla del Estado
- 21/09/2026 00:00
La austeridad no debería entenderse como un simple discurso oficial. Supone revisar prioridades, ordenar la administración pública y garantizar que cada nueva contratación responda a una necesidad real del Estado. Durante el último año, la planilla pública volvió a crecer. Panamá necesita médicos, docentes, policías, técnicos y profesionales capaces de sostener servicios públicos cada vez más exigentes. Sería simplista cuestionar cualquier aumento de personal sin examinar primero dónde se produjo, para qué funciones y bajo qué criterios. Precisamente por eso hace falta mayor claridad. Si el país atraviesa un proceso de contención y disciplina fiscal, el crecimiento de la nómina debe explicarse con la misma transparencia con la que se anuncian los esfuerzos de ahorro. No se trata de reducir funcionarios por reducirlos, sino de evitar que persistan viejas prácticas en las que el empleo público termine respondiendo más a cuotas, relevos o favores políticos, a la protección de las llamadas “botellas” o a inercias administrativas que a las verdaderas necesidades de la sociedad panameña. Panamá necesita un Estado suficientemente fuerte para prestar buenos servicios, pero también lo bastante responsable para justificar su tamaño. La austeridad, entendida con seriedad, no significa necesariamente menos Estado, sino uno más eficiente, profesional y transparente, capaz de demostrar que cada dólar destinado a la planilla responde a una necesidad pública.