Prudencia diplomática
- 07/11/2026 00:00
Paraguay vive una de esas crisis que obligan a sus vecinos a escoger con cuidado cada palabra. La caída de Ueno Bank, los ahorros atrapados de miles de ciudadanos y el juicio político que terminó con la destitución de Santiago Peña han sacudido a un país con el que Panamá ha estrechado relaciones. No es un asunto lejano: somos Estado asociado del Mercosur y compartimos intereses económicos y diplomáticos. Precisamente por eso, la reacción panameña merece atención. Desde el Ejecutivo se pidió paz social y respeto al Estado de derecho, una posición necesaria ante la incertidumbre. Pero el mensaje incluyó elogios personales y referencias a la amistad con el mandatario cuestionado. En una crisis así, los matices importan. Las relaciones entre gobernantes son pasajeras; los vínculos entre países deben sobrevivir a sus gobiernos. Tampoco corresponde anticipar culpabilidades. Las acusaciones exigen pruebas, y la defensa debe contar con garantías, incluso cuando la indignación pública crece. Mientras tanto, miles de depositantes esperan respuestas. Su situación no puede perderse entre los cálculos políticos. Panamá ha decidido ampliar su presencia en Suramérica. Esa aspiración exige una diplomacia atenta, capaz de expresar solidaridad con una nación sin tomar partido por quienes la dirigen. El compromiso con la estabilidad institucional se demuestra defendiendo las reglas, no las trayectorias personales. Cuando otro país atraviesa una tormenta, la amistad puede inspirar comprensión, pero nunca sustituir la prudencia