Que no se nos olvide la infancia

Entrelíneas
La infancia merece crecer rodeada de amor, protección y oportunidades. Garantizar sus derechos y su bienestar es una responsabilidad que ninguna sociedad puede postergar. Erick Marciscano / La Estrella de Panamá
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  • 08/11/2026 00:00

Hay niños que todavía juegan al fútbol entre las ruinas de sus casas. Niños que esperan una comida caliente, que duermen lejos de sus habitaciones y que, pese al miedo que dejó el terremoto, conservan esa extraordinaria capacidad de sonreír. Porque la sonrisa de un niño salva, sana. Hay algo profundamente luminoso en su mirada, en su voz, en esa manera inocente de comprender un mundo que tantas veces les resulta incomprensible. Hace una semana, Panamá celebró el Día del Niño y la Niña, nuevamente cada 1 de noviembre desde 2025. Una celebración que este año encuentra a muchas familias intentando reconstruir sus vidas tras el terremoto. Y mientras unos recibían regalos, otros seguían vendiendo objetos en las esquinas de la ciudad o esperando lo más elemental: un techo seguro, una escuela abierta, la tranquilidad de volver a casa. Escribía el Nobel de la Literatura, Jacinto Benavente, que en cada niño nace la humanidad. Cuánta razón encierra esa idea. Y cuánto nos falta para comprenderla. Porque proteger la infancia exige bastante más que fiestas y discursos. Exige combatir los abusos, el hambre, la violencia y el trabajo infantil. Garantizar educación, salud y espacios donde jugar sin miedo. Y si miramos más allá de nuestras fronteras, las guerras y los desplazamientos siguen arrebatándoles a millones de niños el derecho a una infancia. Panamá tiene una deuda con los suyos. No podemos permitir que la indiferencia prolongue el sufrimiento de quienes menos pueden defenderse. Algún día nos avergonzará tanto tiempo desperdiciado en disputas estériles mientras tantos niños esperaban respuestas. La infancia no puede esperar a que los adultos reaccionemos y les cuidemos.