Reactivar para reconstruir
- 22/10/2026 00:00
La emergencia tras el terremoto aún tiene prioridades evidentes: garantizar viviendas seguras, recuperar escuelas y centros de salud, y rehabilitar las calles y otras infraestructuras esenciales. Pero mientras avanzan estas tareas, el país no puede postergar otra urgencia: la recuperación de las pequeñas y medianas empresas. En Azuero, donde el turismo, la pesca, el comercio y las actividades agropecuarias sostienen a numerosas familias, el sismo interrumpió negocios, dañó mercancías y destruyó los ingresos de familias enteras. Hay empresarios que, pese a no verse afectados directamente, no han podido retomar sus actividades, comerciantes que trabajan en espacios provisionales y trabajadores sin perspectivas de futuro. Esta realidad exige una respuesta del Estado, que aún no aparece. Se necesita un plan que identifique las pérdidas del sector productivo, facilite el acceso a financiamiento, contemple alivios temporales para las obligaciones económicas y ofrezca apoyo para reabrir los negocios afectados. La reconstrucción debe partir de una realidad que ya existía antes del terremoto: las provincias centrales arrastraban dificultades económicas, problemas de empleo y condiciones de precariedad estructural. Para muchos pequeños empresarios, una interrupción prolongada puede significar el cierre definitivo, con consecuencias directas para sus trabajadores y sus comunidades. Recuperar estas empresas no es un asunto secundario ni un beneficio exclusivo para sus propietarios. Significa restablecer empleos, reactivar la economía local y devolverles a las familias una fuente de sustento. La emergencia demanda soluciones inmediatas, pero la reconstrucción también requiere visión de futuro. Sin un plan para recuperar a las pequeñas empresas y la producción, se profundizará la tragedia.