Sarampión en Panamá
- 09/05/2026 00:00
El reciente ingreso del sarampión a Panamá, detectado en Bocas del Toro y el Aeropuerto de Tocumen, ha quebrado décadas de tranquilidad epidemiológica. Este riesgo importado no solo pone a prueba la capacidad de respuesta del Ministerio de Salud (Minsa), sino que obliga al Estado y a la sociedad civil a cerrar filas en defensa de la vida. Como hub logístico, Panamá goza de una conectividad que impulsa la empresa privada, pero esa misma apertura nos expone a amenazas globales. Resulta anacrónico que, en el corazón tecnológico de las Américas, la trazabilidad de la salud dependa de una tarjeta de cartón. Mientras la cédula y la licencia ya habitan en la nube, el historial de vacunación sigue anclado a un papel propenso al extravío. Esta desconexión no es solo ineficiencia; es una barrera para los derechos humanos. La digitalización del esquema de vacunación es un imperativo de seguridad nacional. La salud no es un privilegio, sino un derecho que debe alcanzar con precisión hasta la comunidad rural más remota. En un contexto regional con brotes alarmantes, la prevención tecnológica es el único camino para proteger la estabilidad del Istmo. No esperemos el desastre para innovar; la salud de Panamá es la prioridad.