Seguridad con transparencia
- 16/07/2026 00:00
La seguridad nacional exige, en ocasiones, medidas de confidencialidad. Proteger información sensible sobre capacidades operativas, infraestructura o equipamiento de los estamentos de seguridad puede ser una decisión legítima. Sin embargo, la reserva no debe convertirse en sinónimo de opacidad. Las recientes licitaciones desarrolladas bajo mecanismos de confidencialidad plantean un reto para la confianza ciudadana. Si bien la ley contempla procedimientos excepcionales para estos casos, también es indispensable garantizar que el uso de esos instrumentos esté acompañado de controles efectivos, supervisión independiente y rendición de cuentas. La ciudadanía tiene derecho a saber que los recursos públicos se administran con criterios de eficiencia, competencia y transparencia, aun cuando determinados detalles técnicos deban permanecer protegidos. La transparencia no debilita la seguridad; por el contrario, la fortalece al reducir el espacio para las dudas, las especulaciones y la desconfianza. El país necesita instituciones fuertes, pero también procesos que inspiren credibilidad. Corresponde al Gobierno aprovechar esta oportunidad para demostrar que la confidencialidad puede coexistir con la rendición de cuentas. Informar oportunamente sobre los montos, los criterios de adjudicación, los mecanismos de fiscalización y los resultados finales contribuiría a fortalecer la legitimidad de estas contrataciones. Especialmente cuando la desconfianza sobre las autoridades electas está en su punto más bajo. En asuntos de seguridad, la prudencia es necesaria; en el manejo de los fondos públicos, la transparencia sigue siendo irrenunciable.