Senniaf: Basta de improvisar

Entrelíneas
Sede de la Senniaf. Archivo / La Estrella de Panamá
Por

  • 07/03/2026 00:00

Mientras el país observa con estupor un desfile de cuatro directoras en apenas una semana, en la penumbra de los albergues de Panamá, las heridas de nuestra infancia siguen abiertas. La renuncia de Ana Fábrega, en medio de denuncias de abusos a menores, no fue un acto de contrición, sino el síntoma de un sistema que ha fallado - por años, en su misión más sagrada: ser el escudo de los más vulnerables. La llegada de la abogada Lilibeth Cárdenas Chanis a la dirección no puede ser vista como un nombramiento. Tras los pasos efímeros de Otilia Rodríguez y Andrea Vega, la nueva gestión asume una institución que parece haber olvidado que detrás de cada expediente hay un niño que solo conoce el abandono o el ultraje. La protección de la niñez no es una métrica administrativa; es el imperativo moral de una nación que se jacta de su crecimiento económico mientras deja a sus hijos a merced de lobos con piel de tutores. La Senniaf - y el Mides, debe dejar de ser el epicentro de la improvisación. No basta con conocer las leyes de Derechos Humanos; hay que tener la voluntad de derribar las estructuras de impunidad. La niñez panameña no espera más; exige justicia, refugio y, por fin, un horizonte sin miedo.