Unidad latinoamericana ante el peligro
- 29/01/2026 00:00
Panamá volvió a ser esta semana el epicentro del debate sobre los posibles futuros de América Latina y el Caribe, con el encuentro del Foro Económico de la CAF, que reunió a siete jefes de Estado. Un espacio de diálogo entre los sectores público y privado que puede convertirse en una oportunidad para pensar la región frente a sus enormes desafíos. Los discursos presidenciales, aunque atravesados por distintos signos ideológicos, coincidieron en términos generales en la necesidad de acercar posturas por encima de las diferencias. No solo frente a problemas ya conocidos como el cambio climático, la transición energética, la corrupción o la crisis de seguridad, especialmente ante la lucha contra el crimen organizado. A ello se suma un contexto en el que la geopolítica avanza con fuerza sobre la región, con agresiones y amenazas de dominación colonial que pretenden retrotraernos a tiempos superados de protectorados e imperios. En la disputa entre China y Estados Unidos, los latinoamericanos no podemos ser meros espectadores mientras padecemos las consecuencias de los choques entre potencias. En este escenario, Panamá puede desempeñar un rol componedor, como punto de encuentro y diálogo, afirmando con claridad su neutralidad. Pero ello exige repensar el país desde un proyecto que represente a la ciudadanía y que no se someta a los designios ni a las amenazas de ninguna potencia. El “Davos de Latinoamérica” no puede ser un simple espacio de negocios que reproduzca las profundas desigualdades que han lacerado a la región. Si aspiramos a un progreso real para Panamá y América Latina, urge apostar por una política articulada en un solo bloque latinoamericano y caribeño. Ya no es una utopía: es una necesidad histórica.