Venezuela bajo los escombros
- 26/06/2026 00:00
Con las uñas, con gatos hidráulicos y con el alma rota. Así buscan los venezolanos entre los escombros después de los sismos que sacudieron al país este 24 de junio. La tierra tembló, pero lo que más duele es la fragilidad de un país golpeado por años de abandono, precariedad e instituciones incapaces de responder con la urgencia que exige una tragedia humana. Las cifras estremecen. Hay familias buscando a los suyos, comunidades enteras sin respuestas claras, vecinos removiendo concreto y personas atrapadas entre la desesperación y la esperanza. Detrás de cada edificio desplomado hay una historia; detrás de cada número, un nombre; detrás de cada silencio, una familia esperando ayuda. Panamá y varios países de la región han dado un paso necesario al sumarse a los esfuerzos de apoyo. Es un gesto valioso, humano y urgente. Pero hace falta más. La magnitud de la emergencia demanda una respuesta internacional coordinada, sostenida y eficaz: asistencia humanitaria, equipos de rescate, agua potable, medicinas, alimentos, maquinaria, logística y canales seguros para que la ayuda llegue a quienes más la necesitan. Venezuela no puede enfrentar sola esta tragedia. La comunidad internacional, los organismos multilaterales, la empresa privada y la sociedad civil tienen la responsabilidad de tender puentes inmediatos. No basta con mirar desde la distancia ni con lamentar lo ocurrido cuando cada minuto puede significar una vida. Hoy, el llamado debe ser claro: el país caribeño necesita solidaridad, pero también acción. Ignorar el grito que sale de los escombros sería una forma más de indolencia.